¡Chinos, go home!

Mayo 21, 2014 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Por décadas en calles, muros, grafitis y pancartas en América Latina, Asia y África apareció el lema “Yanqui. Go Home”, haciendo alusión al rechazo que generaban en amplios círculos de la sociedad Estados Unidos, sus multinacionales, sus asesores militares, la AID y otras agencias norteamericanas. El sentimiento era que los ‘gringos’ dominaban todo y a todos.La reciente evacuación forzada de miles de ciudadanos chinos de Vietnam, por el peligro que corrían, es apenas un capítulo más de una situación similar que se está dando en varios países del planeta contra China y los chinos, producto de su accidentado ascenso a potencia global.Las pretensiones de Pekín sobre áreas del Pacífico le han generado conflictos con la mayoría de países de la región y la poca sensibilidad que proyectan las empresas chinas especialmente en África por los derechos laborales y ambientales, sumado a prácticas discriminatorias, han desatado una ola de ‘enemistad’ hacia el gigante asiático.La presencia económica de China en África ha crecido en los últimos años especialmente en sectores de minería, petróleo y recursos naturales. La inversión total que asciende a unos 10 mil millones de dólares por año, significativamente menor que la europea y americana, ha generado sin embargo gran controversia especialmente por la afinidad china con regímenes violadores de los derechos humanos como el de Sudán, cuyo presidente tiene orden de captura por parte de la Corte Penal Internacional, similar a las relaciones que en su momento sostuvo Estados Unidos con sus ‘Somozas’.En Tanzania y otros países del centro de África, miles de campesinos y aldeanos africanos han sido ‘reubicados’ de sus tierras ancestrales, para permitir la explotación de estas por parte de empresas chinas, lo que generó masivas protestas ciudadanas. En varios países de África miles de chinos emigrantes se han enfrentado a comerciantes locales quienes acusan a los primeros de prácticas comerciales desleales que han afectado negativamente su sustento.El comercio bilateral China-África sobrepasó la suma de 200 mil millones de dólares el año anterior. Por otro lado los programas de cooperación técnica que ofrece China han generado críticas por su carácter intrusivo y paternalista. Cualquier similitud entre el viejo ‘imperialismo Yanqui’ y el nuevo proveniente de Pekín, no es casualidad. Así funcionan los imperios.Al otro lado del mundo, en el Pacífico, la situación se ha deteriorado a niveles preocupantes por las acciones unilaterales que ha llevado a cabo la Armada china cuyas naves ocupan desde hace meses aguas reclamadas por Filipinas alrededor de los archipiélagos de Paracels y Spratlys.A mediados del año anterior, China difundió un mapa de lo que unilateralmente considera su plataforma continental, declarando el área cerrada al paso de buques y aeronaves. La reacción de Corea y Japón no se hizo esperar: enviaron aeronaves sobre ese territorio desafiando a Pekín, mientras que la población protestaba contra China. Esta área incluye las diputadas islas de Senkaku/Diaoyu con Japón que han elevado las tensiones regionales a niveles desconocidos desde la Segunda Guerra.Hace pocos días en aguas soberanas de Vietnam, China ingresó equipo para perforación petrolera lo que generó masivas protestas contra los chinos por parte de la población vietnamita. Ambos países están gobernados por el Partido Comunista, sin embargo comparten un conflictivo historial en sus fronteras terrestres y marítimas.Los chinos, otrora héroes de quienes clamaban a gritos “Yankees go home”, están hoy probando de la misma amarga medicina.

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