Asesinatos de honor

Febrero 01, 2012 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Ángela Vicario la sacó barata. Lo único que le ocurrió por no haber llegado virgen al matrimonio fue que su esposo Bayardo San Román la devolviera a la familia. El que sí pagó con su vida fue Santiago Nasar perpetrador de la desfloración de la doncella. Así narra García Márquez en ‘Crónica de una muerte anunciada’ un asesinato de honor a la criolla.En un caso que cautivó por meses hace unos días un tribunal de Toronto condenó a cadena perpetua a tres miembros de la familia Shafia, acaudalados emigrantes de Afganistán, quienes asesinaron a sus tres hijas y a una exesposa por haberse “occidentalizado demasiado” arruinando el honor de la familia.En un caluroso día de junio de 2009 un Nissan Sentra fue encontrado en el fondo de un canal, cerca a la ciudad canadiense de Kingston y en su interior los cadáveres de las cuatro mujeres. La Policía a los pocos días de ocurrido el crimen sospechó de la familia y demostró a la mejor usanza de CSI que el carro había sido empujado al fondo del lago por otro carro donde viajaban los padres y hermano de las víctimas que murieron ahogadas. En repetidas ocasiones y por diversos medios las niñas habían manifestado el temor por lo que pudiera sucederles, sin embargo nadie reaccionó. ¿Qué fue lo que hicieron las niñas para desatar la ira de sus padres y hermano? Simplemente tener novios como cualquier adolescente, tomarse fotos con ellos abrazados y otros actos que a nuestros ojos son absolutamente normales. En grabaciones hechas por las autoridades se oye al padre desencajado acusar a sus hijas de la mayor traición, “incluso si me llevan a la horca no hay nada más importante que el honor”. Los asesinatos de las niñas sacudieron a la comunidad musulmana en Canadá, cuya fe profesa la familia Shafia y como siempre que ocurren estos casos trágicos, salpican a la comunidad toda. Clérigos y líderes musulmanes salieron a condenar inequívocamente los “asesinatos de honor” como contrarios a los principios y valores del Islam. Sin embargo, el daño estaba hecho y a la vez que se reportaron hechos similares ocurridos en años anteriores, subió a la palestra la situación de la mujer en familias musulmanas y los hallazgos no fueron favorables.Los asesinatos de honor existen desde siempre, no están confinados al Islam y las mujeres son las que de lejos llevan la peor parte. En Europa y Norteamérica ha habido un incremento importante en este tipo de crímenes al interior de comunidades islámicas, tratándose en la mayoría de los casos de adolescentes muertas por sus padres o hermanos. En India son asesinadas mujeres por casarse contra la voluntad de la familia o por hacerlo con un hombre de otra casta. Las Naciones Unidas que en 2004 aprobaron una resolución prohibiendo los ‘asesinatos de honor’, estiman que al año hay unos 10 mil crímenes de este tipo los cuales, en varios países, son castigados con penas muy bajas debido al atenuante del “honor”. El primer lugar en asesinatos de honor lo ocupa Pakistán seguido de India, Bangladesh, Turquía, Jordania, los territorios palestinos y Egipto entre otros. Los crímenes de honor, justificados por una moral religiosa, demuestran el bajo estatus que tiene la mujer en muchas sociedades, donde este tipo de crímenes no sólo es tolerado sino, en algunos casos visto, como una obligación para padres y hermanos. El actual ascenso de fundamentalismos religiosos no augura nada bueno para detener las ‘crónicas de muertes anunciadas’.

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