Asesinato infame

Asesinato infame

Julio 02, 2014 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Parecería un pleonasmo pues podría decirse que todos los asesinatos son infames, sin embargo como en todo, hay unos más que otros y el de los tres adolescentes israelíes asesinados por sus captores cerca a la bíblica ciudad de Hebrón se ubica en la más alta categoría de la barbarie.Tres jóvenes estudiantes de una escuela religiosa que se dirigían a sus casas para pasar el sábado con sus familias -una milenaria tradición judía- son muertos con tiros de gracia dentro del vehículo en el que voluntaria o forzadamente se habían subido y sus cadáveres medio-enterrados en cualquier parte.El asunto no es si los responsables de este hecho son Hamas o la Yihad Islámica o la OLP o cualquier organización palestina o si fue cometido por individuos no vinculados con ninguna. El verdadero problema está en la cultura del odio que se ha inculcado a generaciones de palestinos por parte de sus líderes.Desde la Carta Nacional Palestina emitida por la OLP en 1968, tras le guerra de los seis días en la cual no se hace ni la más mínima mención a la convivencia, sino por el contrario se privilegia las “acciones de comando” como método para “liberar a Palestina”, lo que en la práctica se tradujo en terrorismo puro y duro contra objetivos civiles israelíes y judíos.Desde entonces la violencia ha sido parte integral de la estrategia palestina, incluso después de la firma de los acuerdos de Oslo, en los cuales la OLP “renuncia al terrorismo”, pero Hamas, el movimiento de resistencia islámica, toma el relevo y con sus terroristas suicidas lleva la violencia un nivel más alto y pernicioso.La causa palestina es justa, el pueblo palestino tiene como todos los pueblos de la tierra derecho a su independencia, prosperidad, desarrollo y a su estado propio, tal como ha sido reconocido por las naciones del mundo, incluyendo el mismo Israel.Sin embargo ¿qué negociación de paz puede llegar a buen término si se sigue fomentando la cultura del odio? ¿Si cuando ocurren hechos como la muerte de los tres adolescentes hebreos, salen centenares a celebrarlo en las calles como si fuera un gran logro, como si con eso se estuvieran acercando a su independencia?Por años diversas organizaciones que promueven el entendimiento entre Israel y Palestina han llamado la atención sobre los textos escolares que se utilizan en las escuelas en los territorios palestinos, por su incitación al odio, por su no reconocimiento de Israel y por enaltecer a terroristas que han asesinado civiles inocentes, como seguramente ocurrirá con los que ultimaron a los tres israelíes.Nada bueno va a salir de este asesinato. Es de esperar que en momentos en que la población está indignada por lo ocurrido, las autoridades de Israel actúen con la mayor prudencia y que eviten que grupos de colonos hagan justicia con sus propias manos.Para el recientemente creado gobierno de unidad palestina entre Fatah y Hamas, el asesinato presenta un gran desafío y su continuidad queda en entredicho. Mientras el presidente palestino Mahmud Abbas condenaba el secuestro, Hamas, como es tradicional, ha mantenido un discurso ambiguo frente al hecho, inicialmente felicitando a los “secuestradores” y una vez se conoció el fatídico desenlace, marginándose del mismo sin condenarlo.Una vez más, como ha ocurrido tantas veces en el pasado, la violencia irracional se interpone en el camino de la reconciliación entre los dos pueblos y la ya remota posibilidad de una paz negociada sufre otro duro golpe.

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