Armas químicas

Armas químicas

Agosto 28, 2013 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Fueron extensivamente usadas en la primera guerra mundial y aunque fueron responsables de no más de un 5% del total de víctimas, causaron desmoralización en las tropas y daños a largo plazo. Unos 150 mil soldados y un número indeterminado de civiles murieron en la Gran Guerra como resultado de los diferentes tipos de gases usados por los combatientes de ambos bandos. Las empresas químicas, prestas siempre a beneficiarse de lo que venga, hicieron un gran negocio desarrollando los gases a partir de agentes, pesticidas y plaguicidas que se usaban para agricultura. El gas mortal era introducido en los proyectiles de artillería que una vez disparados disipaban los gases en el campo de batalla en cercanía del enemigo.A raíz de la proliferación de estas armas que causan extenso daño a los humanos sin otorgar una clara ventaja bélica, se firmó en 1925 a instancias de la Liga de las Naciones, el primer protocolo de Ginebra que prohibe el uso de este tipo de armamento. Esto no fue óbice para que la Italia de Mussolini en su conquista de Abisinia utilizara gas mostaza matando decenas de miles de etíopes en su paso conquistador. En la segunda guerra mundial fueron muy pocas las instancias de uso de armas químicas. En tiempos modernos la Convención de Armas Químicas ratificada por 189 países, que entró en vigencia en 1997, expande el protocolo de Ginebra prohibiendo la producción, uso y almacenamiento de armas químicas. El monitoreo de cumplimiento de la Convención recae en una organización especial basada en La Haya. Sin embargo, las armas químicas, llamadas sarcásticamente el “arma atómica de los pobres” ha sido utilizada en varios conflictos especialmente contra población civil. Durante la guerra entre Irán e Irak entre 1980 y 1988, las fuerzas de Saddam Hussein atacaron a soldados y civiles iraníes con Gas Mostaza, Cianuro y Sarín. En esa misma guerra producto de una insubordinación de la población Kurda al norte del País, Hussein bombardeo la ciudad de Halabja con bombas químicas asesinado a más de 5 mil civiles kurdos, hombres, mujeres y niños. En Vietnam los americanos usaron el ‘agente naranja’ un tipo de gas muy tóxico con el que atacaban a los guerrilleros del Vietcong dejando un saldo de centenares de miles de víctimas mortales y otro tanto, niños y mujeres embarazadas entre otros, sufriendo severos efectos posteriores. Otros agentes tóxicos fueron aspergidos por aviones norteamericanos en los cultivos de pancoger. La ciencia de los gases asesinos fue llevada a su máximo punto por los Nazis, que desarrollaron el Zyclon B, usado en las cámaras de gas para eliminar a millones de judíos, gitanos y otros. En Bhopal, India, un escape accidental de una planta de pesticidas en 1984 causó la muerte de unas 15 mil personas.No es de extrañarse que el presidente sirio inmerso en una guerra de aniquilación con más de 110 mil muertos a cuestas, utilice gases tóxicos contra su pueblo. Sí ya ha bombardeado con su aviación barrios enteros, hospitales, escuelas, mezquitas y mercados y ha destruido la herencia histórica del país, unos cuantos muertos más con armas químicas no cambian el trasegar de este genocidio. Assad que ha prevalecido y permanecido en el poder con la ayuda de Irán y Hezbollah está ‘midiéndole el aceite’ a las ‘lineras rojas’ de Obama, a sabiendas que las opciones de la primera potencia de occidente son limitadas, tras dos años de inacción. Como anécdota final Siria no es signatario de la convención de armas químicas.

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