2015 global

Diciembre 17, 2014 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

El año que golpea a nuestras puertas será uno pleno en aniversarios simbólicos a la vez que continuará la indetenible expansión de la anarquía en el planeta encarnada en el año que termina por el Estado Islámico, Boko Haram, Ucrania, República Centroafricana, Ébola, el continuo genocidio en Siria, México y otros muchos, donde la ley y el orden ya dejaron de ser consigna, si es que alguna vez lo fueron.Los 70 años del final de la Segunda Guerra Mundial constituye uno de los aniversarios más seductores, para analistas, columnistas y desocupados, los mismos años que cumplen la Organización de Naciones Unidas y los ataques atómicos a Hiroshima y Nagasaki primeros y últimos, hasta ahora, en la historia.El 2015 arranca con la gran incertidumbre que genera la caída libre de los precios del petróleo con los severos efectos que esto tiene en países productores y en la geopolítica global. En nuestro vecindario los ojos estarán puestos en Venezuela donde el régimen enfrenta su más dura crisis que ya hace metástasis social y política, recurre a las prácticas más oprobiosas de cualquier dictadorzuelo de los años 70 y enfrenta sin muchas herramientas disponibles el desplome de los precios del crudo y la más alta inflación del planeta.En la políticamente disfuncional Argentina habrá elecciones en medio de una profunda crisis económica, alta inflación, rígido control de cambios y sin acceso a los mercados internacionales de capitales. Concluyen una docena de años del kirchnerismo en el poder, una de las variantes del peronismo, ese embeleco argentino donde caben todos: izquierda, derecha, centro y lo demás.2015 podría ser un año de pasión para el presidente Obama, desgastado y con un congreso en contra que le tiene facturas pendientes, a pesar que la economía estadounidense exhibe fortalezas importantes, un desempleo a la baja, un mayor crecimiento esperado y será el que en buena parte jalone la economía mundial en el año que llega. El Medio Oriente seguirá siendo fuente de noticias, la mayoría malas. Yemen y Libia, donde la Primavera Árabe derrocó a longevos dictadores, son hoy Estados fallidos controlados por variopintas milicias en guerra permanente. En Siria, Assad, ayudado por Irán, seguirá asesinando a su pueblo para mantenerse en el poder, contando paradójicamente como aliados a Estados Unidos y Occidente que luchan contra el Estado Islámico. En marzo de muy incierto resultado serán las elecciones generales en Israel, mientras que los palestinos seguirán acudiendo a instancias internacionales buscando un reconocimiento que les dará “certificados de papel”, pero no su Estado, el cual vería la luz únicamente tras negociaciones con Israel, si estas algún día se renuevan. En Cuba como hace ya años, esperarán a ver si 2015 es el último de Fidel, único gran sobreviviente de los grandes personajes de la política de mediados del siglo pasado, aunque es claro, excepto quizás para el exilio en Miami, que el régimen tiene los cimientos para mantenerse un tiempo una vez parta su fundador. En la misma Habana se juega el futuro de Colombia pues debe ser en este 2015 que finalmente salga humo blanco en las negociaciones de paz con las Farc. De firmarse los acuerdos, entrará el país en el manido posconflicto, un período donde en otras latitudes, muchos de estos acuerdos han fracasado. De los documentos con las firmas de Santos y ‘Timo’ a un final de conflicto y una implementación de lo acordado hay un largo trecho con enemigos agazapados que a cada curva tratarán de herir a la criatura.

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