Verdad y Justicia

Verdad y Justicia

Diciembre 10, 2017 - 11:45 p.m. Por: Mabel Lara

En medio de la conversación Maritza me cuenta que ella aún se siente culpable por lo que le pasó. Me narra detalladamente como en su vereda en el Valle del Cauca frecuentemente veía pasar a los violentos, más que a la fuerza pública.

“Cuando caía la tarde empezaban a aparecer hombres con camuflados desfilando por las trochas en la finca donde vivía. ¨Era muy fácil reconocerlos” me dice: “las botas de caucho los delataban”.

“Decenas de ellos caminaban frente a nuestras puertas, saludaban e incluso nos llamaban por nuestros nombres”. Era el sexto frente de las FARC que durante muchos años acampó en la zona rural de Florida Valle, uno de los corredores favoritos de esa guerrilla.

“Un guerrillerro frecuentemente se metía en mi casa a pedirme comida, a que le preparara un caldo o le regalara una gallina. Una mañana se metió sin pedir permiso y empezó a coquetearme, como me hice respetar y no lo dejé sobrepasarse salió iracundo de mi casa. Extrañamente ese mismo día en horas de la noche cuando me estaba durmiendo con mis dos hijos de tres y doce años, dos hombres ingresaron a la casa me llevaron hasta el patio y me violaron”.

“Me hicieron de todo y en todos los orificios que tengo en el cuerpo” continúa Maritza “Yo nunca les vi la cara”. Le pregunto si denunció, si las vecinas la auxiliaron, si sus hijos se enteraron de esa aterradora historia y me responde que no, que nadie en su momento se dio cuenta; solo los médicos del centro de salud que la atendieron días después por la aparición de una enfermedad venérea y le reportaron que estaba embarazada.

Lo que sigue en esta historia es tan dramático o esperanzador de acuerdo con el rasero que se mida. Maritza tuvo a su hija producto de la violación y hace apenas 2 años le contó lo que pasó por una exigencia e incluso torpeza de la Unidad de Víctimas del Valle en medio de su proceso de reparación.

Miles de Maritzas en Colombia hoy están saliendo a hablar y a relatar cómo fueron violadas por la guerrilla de las Farc. En cinco décadas de guerra hubo más de 15 mil victimas sexuales, 97% mujeres, según el Centro de Memoria Histórica, que fueron obligadas a poner su cuerpo como insumo para la guerra. Esa es una verdad irrefutable que militantes del nuevo partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria quieren desconocer y minimizar

Qué vergüenza que sean ellas las que quieran callar a las Maritzas de este país e incluso que quieran silenciar los testimonios de guerrillas excompañeras.

Que se diga la verdad y se castiguen a los violentos, que pasen por la JEP o en caso contrario que se abran las puertas para sancionar vía Corte Penal Internacional a los autores de delitos sexuales. Es un deber que tenemos con las mujeres violadas por los violentos y especialmente con los hijos producto de nuestra guerra.

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