Ser niño no paga

opinion: Ser niño no paga

Creo firmemente que hemos avanzado, pero es evidente que nuestras acciones están encaminadas más a castigar que a prever, estamos actuando para sancionar a los adultos porque no hemos sido capaces de proteger a los más pequeños.

Ser niño no paga

Junio 12, 2017 - 12:22 a.m. Por: Mabel Lara

En medio del marasmo informativo en el que estamos sumergidos como país, las noticias trascendentes suelen pasar a un segundo plano si no se trata de cruentos asesinatos, agarrones políticos o triunfos deportivos. Esta semana un informe sobre la niñez en el mundo presentó un dramático panorama de la situación de Colombia en la validación de los derechos de los más pequeños, pero fundamentalmente en la protección de sus niños.

En septiembre de 2015 la Asamblea General de la ONU aprobó la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030 cuyo objetivo principal es acabar con la pobreza en el Planeta. Entre muchas tareas e iniciativas los países miembros se comprometieron a la realización de acciones que conlleven al “disfrute de una niñez plena” y de la mano de la organización Save the Children, la más grande en el campo de defensa de la niñez, se conocieron cifras aterradoras de la situación de la niñez en el mundo y en el que Colombia sale muy mal librada ocupando el puesto 118 sobre 172 en el ranking de respeto a los derechos de la infancia por debajo de países como Ruanda, India, el Estado Palestino o Ghana.

El informe ubica también en el cuarto lugar a Colombia entre los países en los que las tasas de homicidios infantiles son más altas siendo sólo superados por El Salvador (3) Venezuela (2) y Honduras (1). Y hay más: soportados en las estadísticas del Dane 1 de cada 5 adolescentes es madre o está embarazada y 5503 niñas entre 10 a 14 años tuvieron bebés los últimos 2 años.

Todo un desastre. Nos rajamos y sin ningún asomo de vergüenza seguimos ocupándonos de temas personales cargados de dogmas y odios y dejamos a un segundo plano la reflexión y atención para el disfrute de una niñez plena en nuestro país. Mientras estas cifras se presentan, legisladores colombianos siguen insistiendo en negarles a los niños en estado de adopción (3.200) la posibilidad de encontrar una familia monoparental porque, en palabras de los ponentes del proyecto: el Estado está en la obligación de devolverles lo que perdieron un papá y una mamá como único modelo familiar.

En la otra orilla y a tropezones intentan revivir la iniciativa ‘Gilma Jiménez’ del referendo para implementar la cadena perpetua contra violadores de niños que se ha caído en dos momentos por falta de apoyo en el Senado y el Gobierno Nacional; y fuimos reconocidos con un premio internacional Women’s link Worldwide por la sentencia al asesino y violador de la pequeña Yuliana Samboní símbolo de la tragedia infantil en Colombia.

Creo firmemente que hemos avanzado, pero es evidente que nuestras acciones están encaminadas más a castigar que a prever, estamos actuando para sancionar a los adultos porque no hemos sido capaces de proteger a los más pequeños. De qué sirven premios y reconocimientos si no fuimos capaces de proteger en vida a la pequeña Yuliana, de qué sirven cuando ya hemos perdido su vida.

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