Y no sabían

Noviembre 18, 2012 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Explotó el globo de Interbolsa, dejando a no sé cuántos damnificados y a muchos de la élite bogotana con la obligación de dar explicaciones. Es la repetición del atentado contra la confianza pública que se produjo hace unos años, dejando una peligrosa estela de daños producto de la avaricia y la falta de escrúpulos. Hace unos días escuché a un señor Ortiz, a quien le rinden pleitesía por su ingenio para crear ‘productos’ financieros, explicando que no tuvo nada que ver en la quiebra de la empresa que manejaba la tercera parte del negocio bursátil en Colombia. Me conmovió por su cinismo. Es que no entiendo cómo personajes a los cuales se les desploman sus inventos con los que sedujeron la ambición por ganarse unos pesos de más, ahora le dicen a esa misma gente que en su negocio, el inventado por ellos, “se gana y se pierde”. Y que él no tiene la culpa.Me parece asombroso que el grupo haya manipulado la acción de Fabricato, mezclando tanto fondos de los compradores de acciones como dineros propios, la célebre “Posición Propia”, en una confusión prohibida por lo menos por la ética. Así crearon falsas expectativas, mientras la Superintendencia y la Bolsa de Valores de Colombia no advirtieron la anormalidad de esas operaciones que llegaron a más de $300.000 millones. O que el Gobierno no haya actuado para proteger a los pequeños inversionistas que creyeron en la operación, atraídos por el imán que significaba el gigante de la Bolsa comprando esas acciones. Como no entiendo cómo quienes en el Gobierno debieron conocer los negocios de Interbolsa, los trucos evasores de impuestos y regulaciones a través de fondos en el exterior, como el creado en Delaware y operado en Aruba bajo los nombres de Premium Capital Investments Advisors, Premium Capital Found, Premium Capital Investment Portfolio, no hicieron nada por evitar esa defraudación a las arcas públicas, que según el Director de la Dian, llega a por lo menos US $50 millones. Tampoco comprendo porqué el exministro de Hacienda Juan Carlos Echeverri, miembro de la Junta Directiva de Interbolsa hasta antes de posesionarse, no aclara si supo de esos fondos. Y porqué lo nombraron. Y porqué no le dijo a sus colegas del Consejo de Ministros la verdad del lío en que estaba esa entidad, más allá de declararse impedido. Quizás ahora se entienda la razón de su renuncia, que no es suficiente para responder a toda la Nación y no sólo a los bogotanos del Gobierno qué más pasaba allí. Es que, además de las pérdidas que sufrirán muchos ahorradores en Antioquia y de la élite bogotana para los cuales era obligatorio ser amigo de los Ortiz, los Jaramillo, los Maldonado y demás personajes, lo que ocurrió fue un atentado tan grande contra la confianza pública como los de DMG, o DRFE, que dejaron en la ruina a millones de familias en el Putumayo, el Cauca o Nariño.Ahora, la Bolsa, que llegó a mover $300.000 millones diarios, ha bajado de manera abrupta. Es que la gente que invierte en el mercado de capitales está nerviosa, así se escuchen las acostumbradas arengas del ministro Cárdenas diciendo que nada pasa. Por supuesto, existen muchas empresas a las cuales creerles. Pero el daño ya está hecho y nadie sabía. Y a diferencia de los gringos que apresaron a Madoff y liquidaron gigantes como Lehman Brothers, sancionado de manera ejemplar a los autores del desastre, el temor es que aquí no pase nada. ¿Nadie sabía?

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