Vivos de milagro

Vivos de milagro

Octubre 29, 2017 - 06:55 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Ya uno no sabe hasta dónde pueden llegar los esfuerzos por desmantelar el Estado por la vía de las concesiones. Y no puede imaginarse qué más pasará en el intento por imponer la falta de decisión y las transacciones de la Ley a espaldas de una ciudadanía que no está de acuerdo con las barbaridades que se están cometiendo quienes tienen el poder.

Es como si entregando la autoridad mediante decisiones absurdas quisieran congraciarse con el enemigo. En este caso, y por si no lo saben, el enemigo son todos aquellos que han hecho de la ilegalidad, la violencia y el narcotráfico la razón de ser de sus vidas. Y los gobernantes son todos aquellos que a diario se inventan cambios en la Constitución y las leyes para evitar aplicar la autoridad que juraron defender.

Es como si hubieran jurado cambiar el ordenamiento jurídico y acomodarlo a toda clase de delincuencia, y no respetar, actuar y defender las instituciones que representan. Ahora les dio por inventar una ley para las que antes llamaban Bandas Criminales o Bacrim, dizque para “incentivar” su desmovilización. Y la van a tramitar por el Fast Track que hicieron aprobar sólo para desarrollar los acuerdos que han firmado con las Farc.

Con esa propuesta, personajes del más despreciable olor criminal tendrán derecho a quedarse con el 5% de los bienes mal habidos que declaren, y obtendrán rebajas del 50% en sus penas si reconocen sus crímenes. Son cantos celestiales parecidos a los que firmó el entonces presidente César Gaviria con Pablo Escobar para que se entregara y después se volara a seguir matando. O como la ley de Justicia y Paz para desmovilizar a los jefes paramilitares que el presidente Álvaro Uribe debió extraditar cuando se dio cuenta que no iban a hacer lo que prometían.

Nuestra historia está llena de esas claudicaciones en las cuales se empeña el falleciente y ausente gobierno al cual le quedan diez largos meses. Y nadie en su entorno acepta que en esas debilidades, en el transaccionismo que deja a la Justicia y a la Fuerza Pública como inútiles e incapaces está la causa de la violencia y de la infinidad de conductas antisociales que destruyen al país, se roban los impuestos, destruyen el medio ambiente o atracan sin contemplaciones.

Y qué decir de la corrupción, la moneda corriente para mantener las mayorías en un Congreso envilecido. Muchos de quienes están en el cenáculo bogotano aún creen que haciendo promesas y expidiendo leyes que benefician a los delincuentes pueden resolver los conflictos. Por eso se dispara el narcocultivo de la mano de las Farc que ya se beneficiaron con los acuerdos y de las Bacrim que esperan la ley que les dará la impunidad deseada.

Pero esos campesinos, a los que hace ocho meses hicieron firmar acuerdos de erradicación y no les han cumplido, siguen amarrados a las nuevas Farc, a las Bacrim y al narcotráfico, que son lo mismo. Ahora, un genio de los que abundan en la Casa de Nariño dio en la flor de proponer la legalización de los cultivos ilícitos, disfrazada de justicia con las “pobres familias” que siembran menos de 3,8 hectáreas de coca.

Esa es su manera de entender el ejercicio del gobierno. Lo que hay allí y en la ley para las Bacrim es una claudicación sin vergüenza, realizada por un Gobierno que parece haber perdido el sentido de responsabilidad para con la Nación que lo eligió.

Por eso hay que decir que estamos vivos de milagro.

Sigue en Twitter @LuguireG

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