¿Valle del Pacífico?

Enero 30, 2011 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Apareció el borrador del Plan de desarrollo para los próximos años. Y mucho me temo que como lo ha dicho el senador Germán Villegas, el esfuerzo por construir un Valle del Pacífico sufrirá un golpe demoledor si no se defiende del afán de imponer decisiones que causarán daño al Departamento, a su gente y al mismo Litoral Pacífico.Los artífices del Plan dividieron a Colombia en seis regiones que no consultan la realidad de la Nación que se ha construido en dos siglos. Y por arte de magia separaron de un tajo a Buenaventura y toda su área de influencia del resto del Valle. Ignoraron que la segunda ciudad en población del Cauca es Cali; que lo mismo ocurre con el Chocó, con Nariño y, por supuesto, con el departamento del Valle. Esa característica es consecuencia de la pobreza a la que el centralismo condenó al Pacífico, hoy azotado por la plaga del narcotráfico.Y la razón por la cual Cali se convirtió en la ciudad con mayor concentración de población negra en Colombia atraída por la necesidad de buscar las oportunidades que les niega el centralismo. En otros términos, la capital del Valle es la capital del Pacífico precisamente a causa de las migraciones que forzó la mezcla de pobreza y abandono que padece la región con mayores posibilidades de progreso, precisamente por su ubicación geográfica: al lado del mar donde están los países con mayores tasas de crecimiento del planeta. Duele saber que en el Pacífico no hay siquiera una universidad capaz de desarrollar su importancia estratégica y sus riquezas naturales. Ahora, la propuesta divide al Valle basándose en la aparente identidad de los 41 municipios vallecaucanos ubicados entre las cordilleras y el valle geográfico del Cauca con el centro del país, para separar al Pacífico de Cali. Así, los vallecaucanos seremos parte de los 603 municipios de la región centro, mientras Buenaventura será harina de otro costal. Es decir, somos más parecidos a los boyacenses que a nuestros vecinos, quienes conforman por lo menos el 30% de los habitantes de nuestra ciudad.Craso error que desconoce la realidad: nuestro departamento se ha convertido en la capital del suroccidente colombiano a punta de migraciones, de riquezas y pobrezas, y de verdades que ignoran quienes desde Bogotá pretenden mostrar una Colombia irreal. Es la forma de justificar que el Estado, o mejor, el Gobierno, le vuelva a llegar al Pacífico con soluciones remediales, eludiendo de nuevo su obligación de crearle oportunidades de progreso. Con lo cual, el gobierno de Bogotá se libera de la obligación de atender los problemas del Suroccidente, causados precisamente por el abandono a que condenó esa región. Y de neutralizar la importancia natural del Valle como epicentro de desarrollo, como la locomotora que durante siglo y medio ha jalonado el desarrollo del Pacífico y del sur de Colombia, cubriendo el vacío dejado por un Estado centralista que desconoce las necesidades y las realidades de la provincia. Algún dirigente gremial me dijo que el reclamo de los congresistas reunidos en el bloque parlamentario no tenía importancia porque el documento de Planeación Nacional es apenas un borrador. La pregunta es si los vallecaucanos nos quedaremos impasibles ante lo que se pretende hacer con el Plan de Desarrollo, ni más ni menos que desmembrar al Pacífico del Valle.

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