Todavía no han ganado

Diciembre 13, 2015 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Luego de 17 años de duro desierto y persecución, la oposición en Venezuela le propinó una derrota memorable al chavismo y la patanería de Maduro, Cabello y compañía. Sin embargo, es difícil decir que ya ganaron.Por el contrario, ahora empieza la verdadera batalla. Se trata en primer lugar de entender que es necesario ganarse la voluntad de los chavistas decepcionados, que son muchos. Y empezar a hacer valer las mayorías como mecanismo para reconstruir el país, sin mostrar debilidades o intenciones de arrasar de un tajo con lo que existe. El segundo es no dividirse. Hasta ahora, la Mesa de Unidad es resultado del acoso a que son sometidos los partidos no adeptos al régimen. Pero la MUD es ante todo una colcha de retazos donde el partido de Henrique Capriles tiene 33 de los 112 escaños, la Acción Democrática 27, el de Leopoldo López y Un Nuevo Tiempo 17 cada uno, los indígenas 3 y varios grupos ganaron una o dos curules. Y no es secreto que entre ellos hay grandes diferencias y aspiraciones individuales. El tercero es aterrizar en la realidad. Aunque su triunfo fue contundente, no pueden olvidar que el presidente sigue siendo Maduro. Que la Justicia es chavista, y la economía, o lo que queda de ella, es manejada por el régimen. Entonces, el asunto no es llegar y pedir un referendo revocatorio, porque eso no lo entenderían los venezolanos.Y menos aún cuando el chavismo ya empezó a defenderse: eligió como Defensora Pública General a la juez que condenó a Leopoldo López y anunció la designación de los magistrados que faltan en el Tribunal Supremo. ¿Cómo responder a esos desafíos, así Maduro y Cabello le estén pasando ya la cuenta de cobro a los pobres de Venezuela por la muenda que les propinaron en las elecciones?Por último, y así la catástrofe de inflación + escasez + endeudamiento + falta de recursos + destrucción del aparato productivo + pobreza, es causada por el chavismo y su copia del comunismo cubano, a partir del cinco de enero la responsabilidad del cambio será de la oposición, que tendrá muchas limitaciones, así goce de una inmensa mayoría en la Asamblea Nacional.Para todo eso se necesita tener al lado a los militares, el eterno eje de la balanza política en Venezuela. Por ellos ha sido posible instaurar dictaduras monstruosas como la de Marcos Pérez y la más moderna de Hugo Chávez, con la cual aprendieron que se debe crear un orden jurídico nuevo para llamarse democracia. Ambas son dictaduras militares, así ahora se vistan de rojo rojito. Ellos dejaron a una caterva de advenedizos apoderarse del gobierno y convertir a Pdvsa en un barril sin fondo, mientras en su interior se formó el cartel de los soles que se asoció con las Farc para montar la plataforma de narcotráfico más grande del planeta. Y así fuera definitiva su actuación para impedir el fraude de Maduro y la violencia de los paramilitares de Cabello, nada cambiará, y ni Maduro ni Cabello se irán, si los militares no lo quieren.Ahora, los militares que tienen la mitad del gabinete de Maduro, son aliados de la democracia. Entendieron que era mejor que le echaran la culpa del desastre a la revolución y no a ellos. Y obraron en consecuencia. ¿Hasta cuándo? Lo cierto es que en las Fuerzas Armadas está la clave para evitar que el triunfo de la MUD se transforme en el derramamiento de sangre que teme Miguel Henrique Otero, director de El Nacional.

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