¿Terminó el escándalo?

Abril 05, 2015 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

¿Qué pasó al fin con los cuestionamientos al magistrado Jorge Pretelt? ¿Acaso hay alguien que sea capaz de afirmar que, por primera vez en su centenaria existencia, la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes proferirá alguna medida contra uno de los flamantes aforados?¿Y qué pasará al fin con las acusaciones de Pretelt contra sus compañeros de la Corte Constitucional? ¿Será que a todos nos dejará satisfechos la rendición de cuentas de media hora en la que fueron capaces de incluir la historia de la Corte desde su fundación pero no se refirieron al escándalo que la envuelve?¿Y qué hay de las acusaciones de Pretelt contra el señor Fiscal General de la Nación? ¿Se quedará sin respuestas el que haya dicho que el doctor Eduardo Montealegre trató de influir sus opiniones sobre el posible acuerdo con las Farc? ¿Y qué de la afirmación peligrosa sobre que el Secretario de la Comisión de Acusaciones de la Cámara es cuota del Fiscal?A propósito de las cuotas: ¿Qué dirán los implicados en los ‘roscogramas’ que denunció Caracol sobre los parientes de Magistrados, exmagistrados, Fiscales, exfiscales, Procuradores, exprocuradores y demás fauna de la Justicia y los organismos de control del Estado? ¿Y qué hay de las acusaciones sobre influencias del Ejecutivo en las nóminas de la judicatura?Por supuesto, muchos de los nombrados allí son personas con excelentes hojas de vida que aportan al buen suceso de la Justicia. Y no faltaba más que alguien no pudiera desempeñar una función pública porque sus parientes fueran o hubieran sido Magistrados o Fiscales o Procuradores. Pero, ¿cómo así que la señora de un exfiscal que trabajaba con el magistrado Pretelt en la Corte Constitucional, no sabía nada sobre la tutela de Fidupetrol, empresa de la cual su marido fue abogado, así sea en un proceso ante la Contraloría?Se dirá que la Semana Santa suspendió el debate nacional sobre el asunto. Bueno, ya pasó el tiempo de orar. Y si algo está claro es que la tímida reforma que se anuncia bajo el eufemismo de ‘Equilibrio de Poderes’, no resolverá el asunto, quizás el más grave en la historia de las instituciones. Es que lo primero que debe existir es el principio de igualdad ante la ley. Es decir, que todos, y más aún los altos dignatarios del Estado, deben cumplirla y rendir cuentas.Aquello del fuero como pretende mantenerse, es de otras épocas. Una cosa es el juicio político y otra el juicio penal o civil o administrativo. ¿Por qué los jueces no pueden juzgar a otros jueces cuando son acusados de delitos o de indelicadezas? ¿Por qué hay que mantener un sistema confuso que sólo contribuye a sacralizar la impunidad? Dicho esto, hay que recordar a Carlos Gaviria, ejemplo de lo que son la ética y la moral como principios de vida. Él siempre dio ejemplo de esos valores, por encima de sus ideas políticas, a las que nunca traicionó. Cuando uno ve los enredos que arman en Colombia los que le echan la culpa a las leyes de lo que pasa, o los que pretenden resolver todo con más leyes y más reformas, se da cuenta que lo que faltan son esos valores y esos principios que practicó el doctor Gaviria.Eso es lo que nos hace falta para que no haya más corrupción, favorecimiento, exclusión y venganzas en la Justicia, los elementos que integran el escándalo de hoy, donde Pretelt no renuncia, sus compañeros no responden y el silencio parece ser de nuevo el mejor cómplice.

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