“Tapen, tapen”

“Tapen, tapen”

Julio 16, 2017 - 07:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Se cumplió el plazo para investigar, fallar y sancionar a las campañas presidenciales que recibieron el ‘desinteresado’ respaldo de Odebrecht, y el Consejo Nacional Electoral cumplió la misión para la cual fue creado, es decir, para hacer nada. Falta que la Justicia haga lo mismo, con lo cual seguiremos dándoles la razón a quienes dicen que aquí no pasa nada.

Según la Fiscalía, Odebrecht, empresa conocida por sus procederes y por su colaboración ‘filantrópica’ a los políticos y los gobiernos que se dejen, pagó la mitad de los honorarios de un asesor de la campaña de Óscar Iván Zuluaga, así como los afiches y una encuesta para la del presidente Juan Manuel Santos. De ello le entregó copias a nuestro CNE, conocido por sus actuaciones ´prístinas y pulquérrimas’ en el manejo de la política electoral de nuestro país.

Y nada pasó. Es decir, la investigación que hace meses anunciaron los ilustres magistrados del Consejo, prescribió. Pasaron los tres años de los hechos y, como corresponde a nuestra tradición democrática y republicana, los representantes de los partidos que se reparten los puestos allí y se pelean por la pantalla, poco hicieron para llegar a la verdad y sancionar un procedimiento que influyó en los resultados de una campaña que eligió al Presidente de la República.

¿De qué nos quejamos?, me dice algún amigo, si para eso es el CNE. Así ha ocurrido en el pasado. Es decir, para que tape todo, para que garantice la impunidad de los partidos con asiento en el Consejo, para que se negocien las cosas de tal manera que la gente como uno se desgaste en debates inútiles.

O sea, para que nada pase, salvo para usar los medios de comunicación con consignas veintijulieras que retratan el talante de los miembros de ese Consejo; para que los fallecientes partidos, los candidatos, los elegidos y los derrotados, aleguen su inocencia, desconozcan su relación con los gerentes de sus campañas, y prometan su renuncia a los cargos y a la carrera pública si se comprueba su vinculación con los hechos de los cuales se les acusa. Para nada más.

La consigna es hagámonos pasito. Es decir, que no progresen las acusaciones, que no se encuentren los culpables de delitos contra el sufragio, fraudes en las elecciones, compras de votos o financiaciones ilegales. Que no se anulen las elecciones en las cuales hayan existido maniobras que falseen la voluntad popular o que, como pretendió Odebrecht, pongan al Estado, cualquiera que gane las elecciones, de rodillas y a disposición de la corrupción en todas sus formas.

Falta entonces que la Justicia actúe como corresponde en el caso Odebrecht, antes de que prescriban los delitos. Que empiece por descubrir quiénes se beneficiaron con la corrupción, incluidos los socios de los brasileños, y termine contándonos la verdad de todo ese ambiente podrido que durante años ha afectado la contratación pública en Colombia.

Es lo menos que podemos esperar. Ah, y que terminen con ese paraíso del “tapen, tapen” en que se convirtió el CNE. Allí no ha existido transparencia y como pasa en la Comisión de Acusaciones de la Cámara, lo que están demostrando es la eficacia de ponerse de acuerdo para evadir las responsabilidades de una política oscura en la cual lo que importa es defender los intereses de quienes nombran a sus magistrados.

Así se declaran inocentes por prescripción a partidos, candidatos y funcionarios electos.

Sigue en Twitter @LuguireG

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