¿Será esto Justicia?

¿Será esto Justicia?

Mayo 14, 2017 - 03:10 p.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Tres años y tres meses duró encarcelado Luis Alfredo Ramos. Su delito no fue tener relaciones con los paramilitares ni estar vinculado a hechos de corrupción.

Su delito fue caer en manos de quienes usaron la Justicia como instrumento para pasarle la cuenta de cobro a los desafíos que les lanzó el presidente y después jefe político de Ramos, Álvaro Uribe. Fue el momento en que apareció un Senador conocido por todo el mundo, quien viajaba por las cárceles ofreciendo rebajas y perdones a presos con condenas de veinte o cincuenta años a todo aquel que declarar en contra de Uribe y de sus amigos.

Así consiguieron cuatro mentiras para encarcelar a Ramos. Le asestaron tres años y tres meses de “detención preventiva” con declaraciones absurdas y promesas como la de entregar videos reveladores grabados en un celular en el 2001, cuando los celulares no podían grabar.
No importaba el detalle, lo que era valioso es que con ello podían involucrarlo con los paras y acusarlo por asociación para delinquir, para mostrar como delincuente a quien fuera gobernador de Antioquia, alcalde de Medellín, Senador, Embajador. Además, Ramos cometió un segundo error: aspirar a la presidencia de la República por un partido de la oposición y tener posibilidades de derrotar al presidente que se iba a reelegir.

Es el mismo tratamiento que recibió la expresidente del Congreso, Nancy Patricia Gutiérrez y con los mismos testigos, por lo cual duró dos años con detención domiciliaria. Y Dilian Francisca Toro, a quien liberaron después de más de un año en la cárcel y aún no le resuelven su situación.

Los tres fueron detenidos con base en declaraciones de Carlos Andrés Vélez, condenado por toda clase de delitos. Ese personaje fue testigo estrella de los jueces y fiscales que no hace mucho convirtieron a la Justicia en partido político y usaron su poder para destruir la vida de personas como Diego Palacios, Sabas Pretelt y el almirante Arango Bacci, entre otros.

Detrás de muchas de esas actuaciones de la Justicia está el Senador que visita cárceles buscando quién acuse de paramilitares a Uribe y a dirigentes como Ramos. Aprovechó que había una reacción justa contra lo que se llamó la parapolítica, para tratar de destruir la carrera de quien tenía posibilidades de llegar a ser presidente de Colombia.

Los testigos falsos fueron la herramienta para meter a la cárcel a colombianos inocentes como el exdiputado Sigifredo López. Después de ser víctima de las Farc le tocó ser víctima del exfiscal Eduardo Montealegre, quien montó un espectáculo sobre pruebas falsas para tratar de demostrar su mentirosa eficiencia.

Parece que quienes hoy dirigen las Cortes no les interesa continuar con la politización de la Justicia y rectificarán las canalladas que algunos de sus antecesores cometieron contra personas honorables. Pero el daño está hecho y se refleja en la pobre credibilidad en la Justicia.

Pero el Senador de rostro sombrío que visita las cárceles sigue muy orondo, buscando testimonios falsos . Ahora, Luis Alfredo Ramos trata de reconstruir su vida, la que casi le destruyen quienes usan la Justicia para hacer política.

PD: Sin nombrar aún a los magistrados de la Justicia Especial de Paz, liberaron al autor material del atentado terrorista contra el Club El Nogal que dejó 35 muertos y 168 heridos. ¿Será eso Justicia? ¿Y qué harán con alias ‘El Paisa’ o ‘Romaña’, autores de las peores matanzas y secuestros?

Sigue en Twitter @LuguireG

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