‘Roy locuta’

Septiembre 23, 2012 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Lo que faltaba. Don Roy Barreras, nuestro Senador, se acordó de sus épocas de médico y emitió su diagnóstico: el aborto en ninguna de sus formas es delito. Y basta ya de discusiones, porque él es el vocero de la Unidad Nacional. Es decir, no más debates sobre uno de los temas más importantes para cualquier sociedad, el derecho a la vida. Nada de seguir argumentando que la vida empieza desde el momento mismo de la concepción, donde surge el milagro de un nuevo ser. Para el acupunturista, “El delito de aborto que está hoy en el Código Penal no solamente es anticuado e injusto para muchas mujeres sino absolutamente improbable”. Es decir, desterremos de nuestra legislación el castigo a quienes disponen de la vida humana, porque entre otras razones absurdas, no somos capaces de hacerla respetar. No importa que con esa renuncia a principios y valores que forman la esencia misma de la civilización, terminemos también por aceptar la castración química que quiere imponer don Roy. O que aceptemos el asesinato de quienes nacen con enfermedades y limitaciones incurables. Incluso la pena de muerte para los que nos impida a los sanos ser felices y a los irresponsables disfrutar nuestro derecho a hacer lo que queramos.Total, nuestro flamante Presidente del Senado tiene carta blanca para decir cuanta bestialidad se le ocurra. Sus estropicios son una buena cortina para desviar el interés público sobre los fracasos de la Unidad Nacional. Atrás debe quedar el anacronismo de quienes defienden la vida como bien supremo. Gracias a sus piruetas y traiciones, a su falta de sustancia que sabe cubrir con su enorme capacidad de decir cualquier cosa, aunque sean barbaries, el ilustre y perínclito varón, ahora ungido como Presidente del Congreso, se ha ganado el protagonismo merecido como celoso guardián del Gobierno. Es que él hizo el mandado de tramitar el Marco Jurídico para la Paz, por lo cual parecen pocos los honores que reciba. Incluso tiene respaldo para agarrarse de las mechas por la presidencia del Partido de la U con Armando Benedetti, otro de aquellos insufribles a los cuales las cámaras y los micrófonos les paran… el corazón. Y tiene licencia para anunciar desde ya que su tercera esposa encabezará su lista al Senado, mientras lucha por imponer a Roycito, su hijo amado, como Presidente del Concejo de Cali. Su mirada de lince indica que él es un abnegado padre de familia, de tres familias, cuyo noble objetivo es imponer su dinastía. Como Napoleón.Atrás tienen que quedar entonces principios como la inviolabilidad de la vida sobre el cual se basa la cultura occidental. Es que de eso no se debe hablar si se quieren lograr ambiciones soñadas como tomarse la foto firmando la paz con las Farc. Es que si se sigue hablando de la vida como principio absoluto, se cae la entelequia de negociar a cualquier costo con quienes han hecho de la destrucción de la vida una profesión.“Roy locuta, causa finita”. Es decir, el aborto debe ser reconocido y el crimen no debe ser castigado. Así vamos negociando y entregando la esencia de nuestra sociedad, que nunca podrá vivir en paz si no se decide a defender la vida desde su concepción. Y si seguimos entregando los destinos de nuestra Colombia a personajes para los cuales los principios son transables y los micrófonos los nuevos dioses.

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