Regresó Ingrid

Julio 11, 2010 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Dos años después de su rescate, Ingrid Betancourt regresó. Esta vez, lo hizo para tratar de pescar una fortuna.Algunos preguntarán dónde quedaron los ideales de la joven que doce años atrás rompió los esquemas de la política con su Oxígeno Verde, idea publicitaria en la cual tuvo mucho que ver su entonces marido Juan Carlos Lecompte. Y en qué recoveco se extravió la candidata a la Presidencia que en el 2002 hacía propuestas y llamaba la atención por su irreverencia.Otros preguntarán qué fue de la Juana de Arco que con su figura desmayada y famélica desafiaba a las Farc con huelgas por el trato que le daban como su secuestrada estrella. Y recuerdan las románticas escenas de su marido Lecompte acompañado de la figura de cartón tamaño natural que le inventó para su campaña presidencial y esparciendo mensajes de amor encima de la selva. No falta quién evoque a su madre Yolanda exigiendo solidaridad para la hija mártir, aliándose con Piedad Córdoba, insultando al Gobierno y exigiendo de Francia la presión que obligara al presidente Uribe a ceder ante los secuestradores. Todo era válido para liberar a la heroína moderna. Todo, incluida la excarcelación de Rodrigo Granda, uno de los peores cabecillas del terror y el secuestro de las Farc.Llegó la Operación Jaque, y el júbilo invadió a Colombia. Y a Francia, por supuesto, donde Nicolás Sarkozy montó un espectáculo con el retorno de su Jean D’arc, versión chibcha y modelo 2008. Atrás quedaron las cadenas que le pusieron sus victimarios, las Farc. Delante apareció el universo radiante de una nueva estrella, ya fuera en el firmamento político de la subdesarrollada nación suramericana, ya en la blasonada Francia que la trató como princesa. Pero desde el descenso del avión que la regresó a la libertad empezó a aparecer la Ingrid que salió de la selva. El saludo frío a su marido Lecompte y su frase “lo que pasó en la selva se queda en la selva” indicaron lo que allá había acontecido y lo que seguía. Su rápido refugio en París, donde aparecieron jugosas ofertas de libros y películas, así como las peleas por plata con su antiguo publicista y marido, fueron destellos de la Ingrid que emergió de la manigua.Fue la Ingrid que mientras abrazaba a los soldados que la rescataron mandaba una solicitud de conciliación al Ministerio de Defensa, reclamando $15.000 millones para ella y su familia, por los perjuicios que sufrió en un secuestro del cual ella fue principal causante al desoír las advertencias de las autoridades. Fue ella la que arrastró a Clara Rojas, y a su jefe de prensa en la peor de las aventuras posibles, en medio de la retoma de la zona de despeje del Caguán. Menos mal, el periodista cuenta la verdad de lo que ocurrió entonces.Esa es la Ingrid que regresó: ambiciosa, manipuladora y vedette como siempre. Como antes de que las Farc se la llevaran, aprovechando el papayazo que les brindó. El Gobierno se negará a conciliar lo inconciliable. Y mientras se desarrolla el proceso judicial sobre la fortuna que reclama la ex Juana de Arco, los colombianos recordarán los esfuerzos que se hicieron por rescatarla del horror. Al final, el mundo que idealizó a Ingrid se dará cuenta que su interés pecuniario no es digno de las cartas que Lecompte esparcía sobre la selva. Ni de una película, ni de un libro. Sólo de una telenovela: “Todo por la plata”.

VER COMENTARIOS
Columnistas