Regalitos

Regalitos

Diciembre 12, 2010 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Hace unos días se realizó un foro sobre la situación financiera del departamento del Valle. Al escuchar el estado de postración en que se encuentra, uno tiene que preguntarse por qué hay tanto interés en una Gobernación que deberá administrar la quiebra producida por el mal gobierno.Basta mirar la gráfica que publicó El País para darse cuenta el tamaño del desastre dejado por la administración de Juan Carlos Abadía. Mientras en el 2007 y el 2008 el Valle presentó un déficit presupuestal y de tesorería no superior a los $3.700 millones por año, en el 2009 ascendió a los $44.000 millones y pasó a los $55.000 millones en el 2010. Con el agravante de que Abadía ejecutó todo el gasto entre enero y julio cuando fue confirmada su destitución, por lo cual era ya imposible detener semejante tren.Eso significó desbordar los límites de la ley 617 de 2000 para clasificar al Departamento en la categoría especial. Pero también, asumir cargas como reconocer un costo financiero del 15.3% de las Vigencias Futuras. Lo que significa tener que pagar $520.000 millones en intereses por la supuesta inversión de $650.000 millones que realizarían los contratistas favorecidos. Tan buen negocio, conocido por los Diputados y por todo el mundo, implicó pagar la “comisión de éxito” de $13.000 millones al “estructurador”.Pero pasó algo increíble: el 23 de julio de 2010, cuando volvió Abadía, el gerente de la Licorera prorrogó por tres años el contrato de distribución de aguardiente que vencía en marzo de 2011. E incluyó un regalito: entregar 4.800.000 botellas de aguardiente hasta el 2013 para el “plan comercial”, sin pagar los impuestos que debe recibir el Departamento. Hagamos cuentas: 4.800.000 botellas x $8.352 de impuesto = $40.089. 600.000. Además, le rebajaron el 8%, lo que implica un moñito de $24.000 millones. ¿Cuánto fue el regalo entre el 2008 y el 2010? $8.352 de impuesto por 6.000.000 de botellas = $ 50.112. 000.000. Es decir, el distribuidor ha tenido un ‘obsequio’ de $90.000 millones de ingresos del Departamento, además de una rebaja de $24.000 millones. En total, el ‘negocio’ con la distribuidora le cuesta al Valle ¡$114.000 millones! entre impuestos y rebajas. Así de sencillo. Tal situación movió al Gobernador Francisco Lourido a presentar a la Asamblea un proyecto de ordenanza que prohibía regalar ese impuesto. Además de que el proyecto se ahogó en esa corporación, nadie preguntó a dónde van las botellas del regalo. Por supuesto, ni el ex secretario de Hacienda Lenis ni el ex gobernador Abadía responderán la pregunta. Y extraña que ni la Procuraduría ni la Fiscalía digan algo al respecto.Ahora hay que preguntarse por qué, a pesar de su ruina, la Gobernación del Valle es tan apetecible como para gastar miles de millones en una campaña. ¿Será coincidencia que los contratistas de las Vigencia Futuras se hayan negado a acordar su liquidación y hayan pedido plazo hasta febrero para volver a negociar? ¿Acaso el nuevo mandatario hará el recorte que se requiere para impedir la quiebra? ¿Asumirá el deber de denunciar la depredación cometida por Abadía y su combo, o le cuidará las espaldas? ¿El incentivo será sólo el cargo por diez meses? Finalmente, ¿qué importancia tendrá el que el triunfador adjudicará a través de la Beneficencia la multimillonaria concesión del chance? Vaya uno a saber.

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