Quedó faltando

Quedó faltando

Junio 11, 2017 - 07:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Así proclamen un triunfo con el levantamiento del paro y el documento que firmaron obligados los representantes del Gobierno Nacional, lo de Buenaventura y lo del Chocó no se ha acabado. Quedó faltando la obligación de crear progreso y oportunidades a la gente del Pacífico.

Claro que es de celebrar que los promotores del paro en Buenaventura hayan conseguido el compromiso de crear un fondo autónomo de un billón y medio de pesos para cubrir las necesidades más apremiantes. Y lo más importante, que se haya levantado un paro que ya estaba siendo aprovechado por las milicias farianas y elenas para sembrar el caos.

Pero, ¿y el resto? ¿Acaso hay algo para generar empleo, educación, oportunidades? Da lástima saber que en Buenaventura, en el Chocó, en el Cauca o en Tumaco no hay una universidad que estudie la región y les enseñe a sus habitantes a construirse una vida autónoma a partir de las riquezas que ofrece el mar, de la increíble biodiversidad que posee y del turismo.

Pero eso no cabe en Colombia, y, qué tristeza, en el Valle. Por eso, el asunto para Bogotá y Cali es conseguir quién ponga los votos, quién los compre y quién maneje los computadores de la Registraduría. Entonces se eligen alcaldes que terminan en la cárcel por bandidos, senadores y representantes que participan en los entuertos y se hacen los de las gafas con la minería ilegal que destruye los ríos y las comunidades, con el narcotráfico que desola y con el abandono que produce miseria y desarraigo.

La guerra por el narcotráfico que se desarrolla en Tumaco es otra faceta del mismo problema: el desafío de la ilegalidad que el centralismo se empeña en desconocer, obsesionado como está en la negociación como medio para combatirla, o “reducirla a sus justas proporciones”, como dijo el expresidente Turbay sobre la corrupción. Es decir, tranzar la legalidad que debe acatar.

La corrupción surge cuando la gente no tiene más que acudir a los políticos que sirven de intermediarios entre el Estado y los ciudadanos para repartir migajas a través de puestos, subsidios y programas como la ampliación de cobertura que se robaron en forma miserable. Eso y mucho más ocurre en el Pacífico, obligando a cientos de miles de colombianos marginados a olvidarse del Estado de Derecho y a unirse al poder de la ilegalidad y la corrupción.

Hasta ahora, en Buenaventura sólo tienen futuro los puertos. Pero ya están en la mira de los que promueven los paros desde el Senado, y se afirma que las inversiones del Estado, el canal de acceso a la bahía y la carretera que no terminan, son para su beneficio. Con lo cual se comete una injusticia y se crea el clima para ahuyentar la inversión y la iniciativa privada respetuosa de la ley.

Buenaventura y el Pacífico no están en las encuestas del Dane sobre desempleo. En los papeles que firmaron el Secretario de la Presidencia y el Ministro del Interior no aparece el compromiso de entregarle a Buenaventura y al Chocó las condiciones para que dejen de ser la zona con más pobreza del país. Nadie se preocupa por crear condiciones para la inversión privada que genera empleo y libera a la gente del yugo del clientelismo corrupto con el cual están manejando el litoral pacífico colombiano.

Y sólo queda la politiquería con la cual manejan la colonia. Menos mal, eso no fue incluido en los documentos que muestran como el triunfo sobre el desorden. Pero allí no está el compromiso del Estado de arrancar el Pacífico de las garras de la ilegalidad y la corrupción.

Sigue en Twitter @LuguireG

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