¡Qué astucia!

Mayo 15, 2016 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Primero fue el plebiscito que suplanta el referendo. Luego, un Acto Legislativo que elude los procedimientos para expedir leyes en Colombia. Después, la demanda del exfiscal Montealegre para evitar el control de legalidad. Ahora es el Acuerdo Especial que reformará el ordenamiento jurídico sin pasar por el Legislativo y sin control de la Justicia. Todo eso ha pasado en menos de un año. Y lo que pretenden tales maniobras, dirigidas a “blindar” los acuerdos, o mejor, para imponer una jurisdicción autónoma que escapa al control de las Cortes, es cada vez más oscuro. Por eso usan la retórica, tratando de convencer a la gente que Colombia ha sido salvada y que debemos aceptar lo negociado en Cuba como si fuera un dogma.Los discursos del Gobierno y de Humberto de La Calle, así como los titulares de la prensa gobiernista nos quieren hacer creer que las Farc han reconocido “al Congreso y a la Corte Constitucional”. No hay tal. Lo habían hecho mucho antes. Si las Farc no reconocieran al Estado no estarían negociando con el presidente Santos. Y al aceptar negociar con él reconocieron a la Constitución. Es tan claro que no renuncian a exigir una Constituyente para aplicar los acuerdos.Lo que sí han conseguido, casi sin despelucarse, es que se cree una jurisdicción independiente para ellos donde jueces extranjeros actuarán de manera omnímoda en Colombia para otorgarles la impunidad. Y de paso, para juzgar a cualquier ciudadano.Lo que hay en la declaración del pasado viernes es la voluntad de hacer a un lado los controles y procedimientos del ordenamiento jurídico, mediante un articulito que será insertado como parágrafo en el proyecto de Acto Legislativo que ya completó seis debates. Maniobra ilegal que neutraliza al Congreso, que cederá su potestad legislativa a la mesa de La Habana mediante el artilugio de considerar lo pactado allí como un Acuerdo Especial de los contemplados en el Derecho Internacional Humanitario.Esa es una maniobra que supera las de Montealegre. Con ella se anticipan a la posibilidad de que la Corte Constitucional declare inconstitucional la burda reforma al plebiscito aprobada en diciembre pasado. Y construyen un atajo para no esperar a que la Corte se pronuncie sobre la pretensión de Montealegre de reconocer como un tratado entre dos Estados lo negociado en La Habana. Es tal la burla, que el demandante pide ahora que la Corte se declare inhibida sobre su demanda. Es decir, la manda a callar.Ante tanto enredo, el Gobierno le echó mano al DIH que durante 50 años rechazó las Farc. Tiene afán, sabe que ya no puede pararse de la mesa y que su contraparte puede prolongar ad infinitum la negociación. Por eso va a hacer lo que nunca fue necesario en todos los procesos anteriores: comprometerse a “blindar” los acuerdos, algo que tampoco se pactó el 26 de agosto de 2012.Por eso, el Gobierno renuncia a la facultad del Presidente de celebrar acuerdos con grupos insurgentes. Por eso le inventan atajos a los procedimientos para expedir las leyes y los Actos Constitucionales que se requieran para cumplir lo acordado. Por eso ofrece una refrendación que ahora no sabe cómo realizarla. Por eso, en Cuba se puso en duda la seriedad del Estado Colombiano para cumplir con lo pactado.Tanta astucia no construirá la paz y dividirá más a los colombianos, trayendo más violencia.Sigue en Twitter @LuguireG

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