Propuestas originales

Septiembre 16, 2012 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Está bien que muchos quieran aportar al éxito del proceso de conversaciones que, al parecer, se iniciará el próximo 8 de octubre en Oslo. Lo que preocupa es que en el afán de ser originales se ofrezcan cosas que son imposibles o que ofenden a los colombianos. Está bien que el fiscal Eduardo Montealegre se afane por proponer que los gringos dejen participar a ‘Simón Trinidad’, aunque sea por teléfono. Pero poco y recomienda que lo liberen sin más, para que vaya a ofrecer sus luces en Oslo y La Habana. Parece inexplicable que su propuesta sea más parecida a la de un abogado defensor y no la del funcionario encargado de perseguir a los criminales en Colombia. Y qué decir de propuestas como aquella de incluir en la mesa de negociación a las bandas criminales, presentada por el presidente del Consejo de Estado. O las de quienes tratan de convencernos que es nuestra obligación abrirles las puertas a quienes usan el terror contra nosotros. Así mismo, recibimos propuestas originales de personajes que pretenden hacerse notables al citar las cifras de cuánto gastamos en la guerra y cuánto ahorraríamos si negociamos la paz a como de lugar. Por supuesto, omiten explicar que ese gasto no lo hacemos por capricho y que hemos tenido que invertir billones de pesos para combatir el secuestro, el narcotráfico y el terrorismo de las Farc.Está bien que seamos originales al empezar de nuevo el debate eterno y frustrante de cómo se hará posible la presencia de las Farc en el Congreso, en las elecciones y en toda la vida nacional. Pero, primero hay que hacer preguntas: ¿Acaso la guerrilla lo ha pedido? ¿Será que estamos obligados a abrir de una vez las puertas para que se conviertan en padres de la patria los que hasta hace pocos meses perseguían a los congresistas para secuestrarlos y mostrarlos como trofeo de caza?Claro, también somos originales en la política al inventarnos el flamante Marco Legal para la Paz, una forma de ensillar antes de traer las bestias. Llama la atención la urgencia por mostrar a la Marcha Patriótica como víctima de persecución, cuando sus creadores se niegan a establecerlo como partido político con derechos y, que no se les olvide, con obligaciones. Empezando por doña Piedad Córdoba, quien está cómoda en el Partido Liberal explotando su complejo de culpa y las tonterías de su presidente. Tal vez ella, y don Iván Cepeda que utiliza con descaro al Polo Democrático Alternativo, están a la espera de que las Farc reciban el perdón y el indulto y la no extradición que reclaman sus negociadores, para inscribir el partido en que militan y recoger allí a los desmovilizados. En ese momento aparecerán las renuncias de doña Piedad y don Iván a sus partidos, que calificarán de burgueses y reaccionarios mientras negarán que las Farc secuestran, trafican y violan los derechos humanos. Faltaba una propuesta original para la libertad de expresión: según ‘Andrés París’, las Farc están haciendo un censo de “quiénes son los columnistas y cuáles los medios” que han montado “una campaña de calumnias y mentiras contra el proceso”. ¡Qué susto! O sea que debemos callar para que no nos metan en su lista negra. ¿Acaso no son las Farc y sus amenazas las que están matando el proceso antes de iniciar, al pedir lo imposible y amenazar el periodismo?

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