Por ejemplo…

Por ejemplo…

Agosto 29, 2010 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

De implorar que Dios o alguien le ayude, a la fe en que uno puede construir su destino si le dan la oportunidad. Del campesino al empresario agrícola que maneja su vida.Vereda La Cabaña de Guachené. Un puñado de familias superó el empuje de la caña y transformó sus parcelas en prósperos negocios donde siembra guayaba, limón, cacao, aguacate. Vallenpaz les ayudó a capacitarse, al desarrollo de centrales de riego que los liberó del albur del aguacero que cae o no, y les ofreció mercado para sus productos. Hoy, Daniel Castro, David Uzuriaga y los demás, hablan con orgullo de sus empresas.Igual pasa con Leonilder Banguero en la vereda Llano de Taula, también de Guachené. Un negro vehemente que con cifras les mostró a los propietarios de dos grandes ingenios azucareros por qué es mejor sembrar zapayo o plátano, que caña. O con Alfredo Guejia en Caloto, donde la tecnología y el mercado le dieron la independencia al resguardo de indígenas paeces que está a sólo centenares de metros de lo que antes eran dominios de las Farc. Ahora ya no son vasallos del miedo. Ahora son empresarios.Y en la vereda Caicedo de Caloto, una loma de tierra roja y árida arriba de la hacienda Japio, donde les donaron 59 hectáreas a diez familias de desmovilizados hace 9 años. Hoy, la vereda florece de piña y yuca y fresa, porque llegó el conocimiento, el mercado, la tecnología y la autoestima. Ellos la transformaron en empresa productiva. Y fue posible por Vallenpaz. Por eso los empresarios de Asoacam ya no hablan de guerra.Esa es la faceta que encontré el pasado martes en la visita a los asociados de Vallenpaz. Hombres y mujeres que aprendieron a vivir y construir futuro en sus parcelas. Jóvenes que encontraron su oportunidad en el trabajo de pequeñas unidades agrarias. Gente que habla con propiedad de sus negocios, porque ya no depende de la lluvia que le mande el Creador o del intermediario que le haga el favor de comprarle su cosecha.Ese día, en los 40 años de la Universidad San Buenaventura, oí a don Manuel Suso, fundador de arrocera la Esmeralda, algo que explica mucho de todo esto: “El insumo más importante en la agricultura moderna no es la tierra ni el agua ni los abonos, sino el conocimiento”. Por él, 270 campesinos con menos de diez hectáreas, indígenas, negros, mestizos, aprendieron a reducir sus costos a la mitad y a duplicar su producción. Además de tener garantizada la venta de sus cosechas al precio promedio de la Bolsa Nacional Agropecuaria, le entregan calidad al arroz Blanquita. Hoy son empresarios y don Manuel, con sus 88 años, sigue firme, apegado a la filosofía.Rodrigo Guerrero como líder de Vallenpaz y Manuel Suso dan ejemplo de lo que los vallecaucanos podemos hacer. De cómo podemos superar la violencia y derrotar la política sucia que nos quieren imponer, para volver a la política noble de la solidaridad que nos hizo grandes.Otrosí. El 4 y el 7 de julio, los entonces gobernadores Raimundo Tello y Juan Carlos Abadía firmaron los otrosí #1 y #5 a los contratos 001 y 002 de 2010 con Vías del Valle y Reurvalle, ampliando en 3 meses el cierre financiero de las vigencias futuras. Así, los contratistas tienen 90 días más, previo pago del 60% de la comisión de éxito, con lo cual evitaron el colapso del engendro. ¿Por qué los gobernadores exigen el pago de la comisión que recibirá un particular? ¿Vieron por qué necesitan un gobernador de bolsillo?

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