¡Pobre paz!

¡Pobre paz!

Junio 19, 2016 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

La están usando para hacer campañas partidistas, la tienen como instrumento para dividir y no para unir. Y todo ello por una confrontación para imponer una negociación que no termina, o para deslegitimar un gobierno cuyo salvavidas ante la historia será la firma de las Farc.Por eso, la bandera nacional es combinada con la paloma que se inventó Belisario Betancur hace treinta años y construyeron el símbolo de la campaña para defender al Gobierno. Y cubrieron los monumentos con esa bandera, se la pusieron en el bastón al poeta Ricardo Nieto en Cali o en las nalgas de la gorda de Botero en Medellín, en el hombro y a manera de ruana a Bolívar en Bogotá. La utilización de ese símbolo nacional coincidió con el lanzamiento de la nueva campaña ‘Todos por la Paz’, en el Palacio de Nariño, y con las palabras del Ministro de Defensa que incita a los militares a entrar en la campaña por el sí. Fue la respuesta a una no menos rara campaña, la de recoger firmas nadie sabe para qué, si para demandar el acuerdo que no se ha firmado, los cambios al plebiscito que apenas está en revisión por la Corte Constitucional o contra el Acto Legislativo que autoriza usar el Derecho de la Guerra para reformar la Constitución.Así, la paz deja de ser un asunto de todos los colombianos para convertirse de manera oficial en la bandera de los partidarios de Juan Manuel Santos contra los partidarios de Álvaro Uribe y viceversa. Allí ya no cabemos el resto de quienes pensamos distinto. Hasta el Procurador General de la Nación se metió en esa pelea, exigiendo la aplicación de la Ley de Garantías para un proceso electoral que no ha empezado de manera oficial, ni se sabe qué forma tendrá, ni se conoce cómo se defenderán los derechos de la oposición. La aplanadora oficial ya arrancó, mientras la campaña del uribismo no ahorra recursos para aumentar la radicalización. Y el presidente Santos no deja de ayudarles: el pasado jueves, en el Foro Económico Mundial, el Jefe de Estado afirmó que sabía que las Farc tenía listo el terrorismo urbano para utilizarlo en caso de que fracase la negociación, por lo cual es mejor aceptar el plebiscito que se inventó la conciencia jurídica del régimen. Así, el Presidente dio a entender que hay que respaldar el plebiscito que por temor a la capacidad de destrucción de las Farc, en vez de enfrentar la amenaza como debe ser y detener el diálogo hasta que cumplan con su compromiso de tregua unilateral, si lo que dice Santos es cierto. Según el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, es mejor votar un plebiscito que aún no existe que desmantelar el terrorismo. Eso es usar el miedo para conseguir votos, aunque después hayan tratado de matizar semejante embarrada.Estamos pues en medio de una de las peores campañas. Con mentiras, con verdades a medias que son peores, ocultando la verdad, usando el miedo, descalificando a quien no esté de acuerdo con el gobierno o citando a una “resistencia civil” contra algo que todavía no existe.Ese es el concepto que los dirigentes tienen de la paz. Esa es la trampa en la que metieron lo que debería ser un propósito nacional. Ahora se echa mano del recurso desesperado de amenazar con el terrorismo urbano, y se contesta con la descalificación por castrochavista al intento por lograr una negociación exitosa con las Farc. ¡Pobre paz! Y pobre Colombia si la refrendación o a la oposición se basan en infundir miedo.Sigue en Twitter @LuguireG

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