Palos de ciego

Agosto 21, 2011 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Cómo les parece: después de once años de intervención, de negocios y amenazas, de contratos y promesas, ahora resulta que el Gobierno Nacional, o la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios a través de su gerente interventor ya no saben qué hacer con Emcali. Y, al parecer, se preparan a devolverla a como de lugar. “No se puede seguir esperando al príncipe encantado que salve a Emcali”, dijo Ramiro Tafur, el recién nombrado gerente por la Superintendencia, después de una larga y polémica interinidad de casi un año. Con lo cual dio a entender que la entidad que ha mangoneado a Emcali durante más de una década tiró la toalla. Es decir, reconoció que los brillantes negocios planteados por la recordada Eva María Uribe y sus obsecuentes servidores, ya no se van a realizar. Es decir, nada de seguir buscando un socio para capitalizar la empresa mediante la venta del 51% de las comunicaciones, antes el componente más rentable de Emcali. Simplemente, se dañó el negocito porque a los posibles socios no les sonó. Ellos querían más, querían que se los regalaran para después aparecer como los salvadores a quienes la ciudad les debía el favor. Por eso fracasó la banca de inversión que impuso la doctora Uribe, en las épocas en las cuales ella mangoneaba a su antojo el patrimonio más importante de Cali, repartiendo negocios y concesiones a discreción. Apareció entonces una sorpresa: según el exalcalde Tafur, ahora resulta que no se necesita la venta, o sea el negocito, para devolverle el manejo de Emcali a la ciudad. Y también como por arte de magia, el único requisito será la suscripción de un acuerdo de buen Gobierno. Ya no se hará una represa en Yanaconas y se buscará el agua en los ríos del sur del Valle. Es decir, cambiaron en forma dramática las prioridades de la empresa más importante del Valle. Pero lo que parece ser una buena noticia que reconoce el fracaso de la Superintendencia al prolongar por once años la toma de Emcali, no está tan clara. El gerente interventor afirmó que se exploran de nuevo la posibilidad de unirse con EPM y ETB para formar una poderosa empresa de telecomunicaciones. Es decir, de nuevo los palos de ciego. Se les olvidó que esa alianza no funcionó antes porque EPM pretende quedarse con todo y la ETB agoniza debido a la ineptitud de la Administración de Bogotá para definirle un norte. Y que Tafur no venga a revivir a ERT, un muerto mal enterrado al cual le acabó de torcer el pescuezo el exgobernador Abadía. Todo parece indicar entonces que esa anunciada alianza es apenas un recurso retórico para cubrir el fracaso. Es que la Superintendencia no sabe qué hacer con Emcali, y a diferencia de la época anterior, ya no piensa en negocios sino en cumplir lo que la ley le ordena: entregar el patrimonio que no debió retener durante tantos años, y volver a ejercer su función como guardián de los servicios públicos domiciliarios. Así las cosas, hay que prepararse para recibir a Emcali y sacarla de la incertidumbre en que la dejaron los años en que la Superintendencia abusó de su facultad de intervención y no le rindió cuentas a Cali. Ojalá, los caleños elijan al alcalde apropiado para recuperar la empresa que fue el motor del desarrollo de la capital vallecaucana.

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