‘Pacho’ tenía la razón

opinion: ‘Pacho’ tenía la razón

Luego de años de atacarlo, la revista Time eligió a Donald Trump...

‘Pacho’ tenía la razón

Diciembre 11, 2016 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Luego de años de atacarlo, la revista Time eligió a Donald Trump personaje del año. Se espera que algo semejante pase en Colombia con el triunfo del No en el plebiscito y el Premio Nobel de la Paz.Me explico: lo que de verdad hizo la revista gringa fue destacar más el lado negativo de Trump y aumentar sus críticas a quien perdió las elecciones por más de 500.000 votos con Hillary Clinton pero es el ganador. Al decirle “el presidente de los Estados Divididos de América”, lo que le reconoció fue su capacidad para pasar por encima de las tradiciones, de los partidos y de los cálculos de los medios de comunicación, sus grandes enemigos. Y Trump celebra, como siempre lo ha hecho cuando lo atacan. Él vive de eso, de crear la discordia, de dividir para reinar, de hacer escándalo para sacar dividendo, de que le saquen todos sus defectos para después demostrar que son ciertos pero que él no tiene la culpa porque es igual a sus colegas empresarios y es capaz de derrotar a todos los políticos con la malicia indígena que esconde bajo su cuidado capul zanahoria.Por eso ganó, dejando en la calle, en pelota como se dice, la arrogancia de los medios y periodistas que se empeñaron en atacarlo y olvidaron su obligación de ofrecerle a sus audiencias una perspectiva más equilibrada y respetuosa. A aquellos que aún pretenden mostrar a toda la inmigración de latinoamericanos como el “voto latino”, algo unido y homogéneo que no existe porque ellos quieren ser ante todo estadounidenses y comportarse como tal.Pero Trump entendió lo que debía hacer. Y mientras la campaña de Clinton se mostraba como víctima del maltrato de su rival, Él estaba en su salsa diciendo horrores para levantar comentarios todos los días y en toda la televisión, la prensa escrita, el internet, facebook, google, etcétera. En los años 70, la Volskwagen abrió el mercado de los Estados Unidos, con la peor de las campañas. Al mostrar el escarabajo, los avisos decían, más o menos: es el más, feo, el más incómodo, el más exótico, el del motor más ruidoso y más chiquito del mundo. Pero es Volskwagen. Se tomó el mercado y resultó ser la mejor de las campañas. Eso pasó con Trump. Sólo que en esta ocasión fueron los medios y los periodistas los que pusieron los calificativos, o mejor, los descalificativos. Y el espacio corrió por cuenta de los dueños de los periódicos y las cadenas. Por eso, la campaña de clinton fue la más costosa de la historia. Y la del odiado Trump, la más barata. Lo primero que hizo fue pedirle consejo a su amigo Bill Clinton, quien le recomendó lanzarse por el Partido Republicano. Buen consejo que siguió al pie de la letra: se metió allí, destruyó a ese partido, se quedó con la candidatura y siguió de largo. Entonces, los demócratas, los medios y los periodistas, se frotaron las manos y actuaron. Sólo que con cada descalificación, multitudes diarias, le daban más protagonismo, más espacio, era más víctima del establecimiento. Hasta que perdió. O ganó. Y aquí, el No se impuso contra el abrumador despliegue del 90% de los periodistas, de los comentaristas, de los medios y contra todas las encuestas. El gran aporte de ese No apareció después en forma de conejo a la voluntad popular y se ratificó ayer en Noruega: el premio Nobel para nuestro mandatario Juan Manuel Santos. Usted me entiende. Como dijo Francisco ‘Pacho’ Maturana, “perder es una forma de ganar”.

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