¿Nació muerto?

Abril 03, 2016 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Después de ver el anuncio del Gobierno y el ELN, las conclusiones no pueden ser optimistas. Así la maquinaria oficial y los que quieren ganar protagonismo con las negociaciones que se adelantan con ese grupo pretendan mostrar otra cosa, el documento divulgado contrasta con las realidades que lo rodean.Está en primerísimo lugar el secuestro, una industria de la cual se lucra el ELN sin reato de conciencia. Para sus jefes, ese delito, catalogado como de lesa humanidad por el Derecho Internacional Humanitario, es normal. Según ‘Antonio García’, es lo mismo que hace el Estado cuando encarcela a alguien. Y cobrar por el rescate equivale a lo que hacen las instituciones cuando establecen impuestos. ¡Qué tal!Eso es un desprecio por la opinión de los colombianos que rechazan ese crimen y exigen que no se dialogue mientras el ELN mantenga secuestrados, tantos que ni ellos ni el Gobierno saben cuántos son. O, ¿qué otra cosa puede significar que ‘García’ diga “nosotros no vinimos a este proceso a hablar de secuestro”? También es desconocer la advertencia del presidente Santos, quien dijo que el proceso empezaría en el Ecuador cuando se liberaran a los secuestrados.Segundo obstáculo: la participación de la sociedad. Es el mismo embeleco de siempre. El que organizó una romería a Maguncia, en el gobierno de Ernesto Samper, y en la cual participó el hoy presidente Santos. Es la invocatoria permanente a la ‘sociedad civil’ que no conduce a nada, que no produce nada, y que sólo sirve para dilatar lo que puede resolverse entre el ELN y el Gobierno.El acuerdo que publicaron en Caracas pone como protagonista principal a la sociedad. ¿Por qué Frank Pearl, hombre curtido en estas lides y actor de la negociación con las Farc, se dejó convencer de incluir ese requisito? ¿Acaso era mucho el afán por firmar un papel?Tercer obstáculo: la posibilidad de negociar en cinco países. ¿Qué tienen que hacer viajando a Chile, a Brasil, al Ecuador? Ese tour, que puede ser indefinido así el Gobierno diga que puede terminar el proceso cuando quiera, sólo demuestra el afán de publicidad bien aprovechado por el ELN pero que deja al Gobierno dando explicaciones. El caso de Venezuela es grave. Es imposible desconocer que su gobierno no es neutral. Desde que empezó el chavismo, ese país es la sede del ELN, allí son protegidos, financiados y apoyados. Y no es desconocida la animosidad del régimen contra el Gobierno y los mismos colombianos. ¿Por qué aceptarlo como ‘facilitador’? ¿Por qué tener que soportar las torpezas de su canciller tratando de dar a entender que Maduro y su corte serán los salvadores de Colombia?Y el último: la posibilidad de hablar cuando quieran sobre la negociación, dando a entender que lo de la confidencialidad es mero formalismo. Al parecer no se aprendió la lección de lo que ocurre en La Habana, donde las amenazas de las Farc y sus francachelas amplificadas por los medios de comunicación y por el uso que sus negociadores le dan a las redes sociales , han destruido la confianza en la negociación. ¿Quién asegura que en este caso no ocurrirá lo mismo? Claro, uno debería analizar todos los elementos del farragoso documento leído al alimón por Pearl y ‘García’. Y debería ser optimista ante la foto de Pearl y ‘García’ dándose la mano. Pero una revisión consciente de lo que no está escrito le dice que, como ha ocurrido durante cuarenta años, el acuerdo que anunciaron en Caracas huele a gladiolo. O a formol.

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