Menú para la reelección

Menú para la reelección

Noviembre 24, 2013 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Aferrado a la paz con las Farc como argumento para mantenerse en el poder, el Presidente anunció lo que todo el mundo sabía. Y aunque no da inicio formal a la campaña, esta empezó hace tres años y algunos meses, cuando Juan Manuel Santos tomó posesión de su cargo.Lo cual no está mal ni es ilegal. Con dificultades, la reelección fue incluida en la Constitución en el 2004 para prolongar el mandato de Álvaro Uribe. Frente a la forma en que fue aprobada (por un voto en una Comisión), lo cierto es que la gente estuvo de acuerdo, puesto que el jefe de la Seguridad Democrática ganó en la primera vuelta con el 62,35% de los votos. Con lo cual se demostró que no necesariamente el Congreso de la República representa la voluntad nacional. Ahora es Santos el que se someterá al mismo escrutinio, apoyado en las mayorías que en el Congreso tiene su Unidad Nacional. Esta vez, el tema ya no será la continuidad de la Seguridad Democrática sino la negociación con las Farc. Viéndolo bien, puede decirse que son dos caras de un mismo asunto: la actitud que debe tener el Estado frente a la guerrilla. Es decir, si se le niega cualquier posibilidad de ser considerada como contradictor político, o si se les otorga esa legitimidad, paso obligado para poder lograr un acuerdo que desmonte su estructura militar. Allí está pues la esencia del debate en el cual estamos enfrascados hace un año y medio, desde que se dieron a conocer las conversaciones entre el gobierno y la banda comandada por ‘Timochenko’. Lo que está por verse es hasta dónde está dispuesto a ceder el Presidente para cumplir su doble objetivo, su reelección y el acuerdo definitivo con las Farc. Lo cual significa que las elecciones dependerán de la mesa de negociaciones de La Habana, y lo que ocurra allá tendrá incidencia directa en las elecciones aquí.Pero también significa que, por lo menos para la campaña de Santos, lo demás será secundario. Es decir, el buen suceso de muchas de las acciones de su gobierno o la increíble demora en arrancar algunas de sus locomotoras con las cuales se suponía que el país sería distinto al que recibió de Uribe. Es decir, su obra de gobierno, sus aciertos y sus errores, sus ejecutorias y vacíos, la que de verdad influye en la vida de los colombianos, estarán en segundo plano como si eso no fuera lo que se propone reelegir.Entonces, el debate se concentrará en la paz con las Farc, así se hagan esfuerzos por convencer que equivale a la paz que todos queremos, y que quien se oponga a eso es “enemigo de la paz”. La pregunta es si los rivales de Santos caerán en el anzuelo que lanzó el Gobierno, digo, el presidente, digo, el presidente-candidato. A juzgar por las reacciones de Óscar Iván Zuluaga, es posible que caiga en la trampa si no se desmarca del radical enfoque que marca el expresidente Uribe. Por otra parte, ya se sabe que el partido Liberal es un apéndice del santismo mientras el Conservador deshonra los principios de Caro y Ospina y se debate entre su fidelidad clientelista y el abrigo que significa el expresidente Uribe, a sabiendas de que su aspiración al Congreso le quitará gran parte de los votos que le quedan. Y está por conocerse si la izquierda podrá tener un candidato con opción, algo difícil ante los odios que sus dirigentes se profesan entre ellos. Así, y aunque falten formalidades por cumplir, por ahora el plato de la reelección está servido.

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