Más de lo mismo

Octubre 21, 2012 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Dirán que lo ocurrido en Oslo es un gran progreso. Publicarán encuestas tratando de demostrar el apoyo irrestricto de la inmensa mayoría de los colombianos a un proceso en el cual se obstina el Gobierno Nacional a sabiendas de que su contraparte lo está usando para cosas distintas a buscar un acuerdo de paz. Pero lo que ocurrió el pasado jueves demostró que nada en las Farc ha cambiado con respecto a lo que vimos en el Caguán hace doce años.O tal vez sí: el escenario. Ahora ya no es el calor abrazador y las llanuras sin límite, la generosidad abrumadora de un gobierno, las armas con que nos amenazaron o la silla vacía. Ahora es el frío de Oslo, la amabilidad de Noruega y la presencia de Cuba y Venezuela donde se refugian los cabecillas de las Farc. Ahora fueron decenas de periodistas que debieron sortear el cupo para hacerle unas pocas preguntas, todas poco comprometedoras a ‘Iván Márquez’.Pero lo que oímos fue el mismo discurso amenazador de antes. El mismo gesto desafiante de la silla vacía y las armas. La misma utilización del espacio que les brindaron con ingenuidad, para montar un aparato propagandístico que les permitiera pasar por alto su obligación de reconocer sus faltas, requisito fundamental para poder iniciar un diálogo siquiera confiable que lleve a un resultado. Es el que todos esperamos ver algún día, sin necesidad de que nos manipulen con encuestas que dan a entender el respaldo irrestricto al chantaje que vimos en Oslo. El doctor Humberto de la Calle dijo lo que tenía que decir. No hubo excesos retóricos en la delegación oficial. Y dio la respuesta cortés y firme que demandaban el momento, la gravedad del acto y el apoyo de los anfitriones. Pero fue sorprendido por el descaro de su contraparte al emitir de nuevo las proclamas que ‘Márquez’ y las Farc guardaron durante diez años, acosados por la persecución sin pausa y una comunidad internacional que, con la sola excepción de algunos países vecinos las declaró terroristas, decepcionada por la burla que protagonizaron en el Caguán.Es que nada cambió, según se vio por la televisión desde Oslo. Es que, según sus delegados, las Farc no tiene que responder por sus crímenes contra el pueblo porque ellos son “revolucionarios” y sus crímenes atroces contra el pueblo colombiano deben ser perdonados porque los cometieron para defender el pueblo. Es que en la rueda de prensa que siguió a su discurso publicitario, ‘Iván Márquez’ demostró la arrogancia y el desprecio de siempre y nadie lo cuestionó ni le preguntó por las centenas de personas que desaparecieron, o por las víctimas que claman por respuestas. Ahora sigue el esfuerzo de algunos por convencernos que lo de Oslo es un progreso, como lo repetían antes las palabras necias de los flamantes Altos Comisionados para la Paz. Y volverán a aparecer los despliegues que transmitían las amenazas desde el Caguán, mientras los pazólogos de siempre y los círculos cercanos al gobierno tratarán de convencernos de que tanta arrogancia son ‘sapos que nos tenemos que tragar para alcanzar el bien superior de la paz’.Pero todos sabemos que lo ocurrido en Oslo fue apenas la utilización de un escenario para desplegar el aparato propagandístico de las Farc. Y que el Gobierno se metió en un lío porque volvió a otorgarles el carácter de contradictor político que perdieron cuando desde el Caguán bañaron en horror a Colombia. Fue más de lo mismo.

VER COMENTARIOS
Columnistas