Los unos y los otros

opinion: Los unos y los otros

Unos llaman a los otros a rendir testimonios. Los otros mandan cartas a los unos para que suspendan el trámite de una ley que modificaría el procedimiento para juzgarlos.

Los unos y los otros

Septiembre 24, 2017 - 07:15 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Unos llaman a los otros a rendir testimonios. Los otros mandan cartas a los unos para que suspendan el trámite de una ley que modificaría el procedimiento para juzgarlos. Los unos son jueces de los otros y los otros son jueces de los unos.

Para aclarar el galimatías se debe precisar que los unos son el Congreso de la República y los otros son los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Y para dar un ejemplo del enredo, esta semana el Congreso, a través de la Comisión de Acusaciones de la Cámara, llamó a declarar a los nueve magistrados de la Sala Penal de la Corte por los casos de corrupción con la venta de sentencias y demoras en los procesos que se siguen allí contra congresistas.

A su vez, la Corte les dijo a los congresistas que retiraran el proyecto de ley que crea la segunda instancia para juzgar a los padres de la patria. La insólita solicitud da a entender que de continuar ese procedimiento se enredarían las cosas por que puede configurarse otro delito, el de legislar en causa propia. Es decir, que sus jueces, los de la Corte, deberían empezarles otro proceso penal.

Algunos dirán que es una nueva versión de “hagámonos pasito”. Otros pensarán que es la manera tradicional de enredar las cosas para que pasen cosas sin que ocurra nada o una versión de “yo te juzgo para que tú me juzgues” variante del “yo te nombro para que tu me nombres”.

Lo cierto es que el país ya no puede seguir pendiente de que los unos y los otros sigan enfrascados en un pulso inútil y ofensivo que enreda las cosas. Y los colombianos ya no aceptan más impunidad entre los jueces de uno y otro lado.

Ante la crisis, el Procurador lanzó una idea: hagamos un referendo para acabar el problema de los jueces venales. Aprovechemos las elecciones del Congreso en marzo para preguntar a los colombianos si aprueban las reformas. No se sabe aún cuáles reformas y si ellas tocarán a los unos, es decir al Congreso como juez de los Magistrados. Pero hagámoslo.

El Gobierno por su parte, que hizo elegir magistrados a la Corte Constitucional teniendo en cuenta su afinidad política antes que su sabiduría como juristas, se sumó de manera instantánea a la propuesta del procurador Fernando Carrrillo.

Habrá pues una nueva reforma a la Justicia, esta vez por referendo. Como de costumbre, se le echará la culpa de la crisis a las leyes y la incapacidad de cambiarlas, desconociendo de nuevo que el problema está en la amoralidad y la ausencia de ética de quienes tienen el deber de juzgar a los autores de la corrupción, sea pública o privada.

Así seguiremos buscando el ahogado río arriba. Y no les exigiremos a los jueces la obligación de ser el ejemplo del respeto a la ley y de los derechos de los ciudadanos. Tampoco les exigiremos a los congresistas que legislen pensando en el Bien Común ni a los gobiernos que dejen de gobernar para las camarillas y el clientelismo.

Por eso, los unos continuarán juzgando a los otros, los otros juzgando a los unos, los gobiernos presentando reformas que se ahogan en el clientelismo del Congreso y de la Justicia. Y estaremos cada vez más indignados con el cinismo como se maneja el Estado Social de Derecho.

Sigue en Twitter @LuguireG

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