Los responsables

Agosto 30, 2015 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Mafias de contrabandistas y de narcotráfico, oficiales y soldados que se disputan con guardias y funcionarios corruptos las coimas y los negocios. Ese es el verdadero fondo de la crisis que se viven en la frontera entre Colombia y Venezuela.Esa guerra es la que están pagando los colombianos que creyeron en las promesas de Hugo Chávez y se fueron al país vecino. Ahora les rompen en la cara las cédulas que les entregaron para que votaran por la revolución bolivariana. Les marcan y les tumban las casas que les regaló el comandante, al peor estilo del fascismo, y los arrojan, no por los puentes que se construyeron para unir las naciones sino por las trochas, en un miserable acto de humillación.A esas personas son las que acusan de paramilitares, para disfrazar la guerra interna que vive Venezuela entre los carteles que se apoderaron de sus Fuerzas Armadas. Por supuesto, allí hay colombianos, como Megateo, las Farc, el ELN, los narcos y tanta otra fauna criminal que ha encontrado en la corrupción en Venezuela y en la escasez y la crisis de su economía, la oportunidad para enriquecerse.Pero esas bandas no son perseguidas porque el régimen es cautivo de sus Fuerzas Armadas. Sus Generales son el verdadero poder, manejan la corrupción y tienen en Maduro y Diosdado Cabello, en Rodríguez Chacín y tantos otros, los aliados para mantener sus negocios. Incluso, aprovechan los nexos con la guerrilla colombiana para canjear la cocaína por la protección a sus cabecillas. No en vano, las Farc apoyan la posición de Maduro.Entonces, lo que queda es activar el aparato mediático y el interés de Maduro por parecerse a Chávez y mantener el régimen, para acusar a los colombianos de paramilitares, y al expresidente Álvaro Uribe de ser su jefe. Con ello se distrae la atención sobre los carteles de la frontera, mientras el Gobierno encuentra la bandera para convertirse en víctima y encubrir su ineptitud, la que produce la devaluación, la inflación y la escasez más grandes que recuerde Venezuela.Por eso no cae Maduro, y Diosdado Cabello hace y dice lo que se le viene en gana. Y los colombianos, los que han trabajado durante generaciones en Venezuela y tienen hijos, nietos, bisnietos y tataranietos venezolanos, son perseguidos desde hace años y tratados con saña. Es una infamia tan enorme, que la iglesia venezolana y los ciudadanos de ese país la rechazan.Esos militares son los culpables de la ruina de su país. Ellos, junto con Maduro, Cabello y la boliburguesía que manejan el poder político y se roban la riqueza, montaron la cacería contra los colombianos, para tratar de detener lo que será un estallido social enorme. Es que los venezolanos no tienen leche, pollo, pescado, fármacos, y las familias deben hacer romerías para conseguir alimentos, o pagar los precios de los especuladores, protegidos también por militares y policías.Por eso, Maduro ya no habla de los tres oficiales heridos, hecho que desencadenó la persecución en el Táchira. Ellos fueron víctimas de los carteles de la droga y el contrabando que explotan los militares, policías y los políticos venezolanos, aliados con los capos del crimen en Colombia. El caso es de las mafias que mandan en Venezuela. Y que no vengan las Farc, Ernesto Samper, Iván Cepeda, Piedad Córdoba o Gustavo Petro a echarles la culpa a sus compatriotas. Son ellos las víctimas del cinismo de Maduro: “Venezuela es la única trinchera de paz que le queda al pueblo colombiano”.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad