Los nuevos partidos

Los nuevos partidos

Febrero 25, 2018 - 05:45 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

En medio de la intensa e inusitada campaña por la presidencia de la República, parece olvidarse que dentro de quince días se elegirá al Congreso. Y más aún, se ignora las nuevas (o viejas) organizaciones y grupos que más influyen en la selección del poder legislativo.

Está en primer lugar el partido de los contratistas, denunciado por el contralor Edgardo Maya. Como en esas elecciones no controlan los recursos que se usan en una feria animada por los presupuestos públicos, la mermelada y los cupos indicativos, los beneficiarios de esos contratos financian campañas, respaldando a quienes recibieron avales de los partidos inscritos.

Esos contratistas no tienen color. Al mismo tiempo pueden ser rojos, amarillos, verdes, azules, naranjas o blancos. Ellos financian puños o rosas, manos tendidas o fotos y lemas pendejos, fotos de caras sonrientes o de caras serias en enormes vallas, sedes pomposas que se mantienen vacías, avisos en la prensa y comerciales en la radio con las cuales los aspirantes, por lo general repitentes, pretenden convencer a los posibles votantes.

Ellos no tienen ideologías. O las tienen todas. Pueden ser conservadores o liberales o comunistas o de izquierda, o de derecha, o de centro. O todo a la vez. De lo que sea necesario para mantener el acceso a los presupuestos públicos. Aunque, dicha sea la verdad, muchos de ellos son presos de la extorsión de los gamonales que los amenazan con quitarles los contraticos si no ‘colaboran’, palabra tan nuestra.

Y está el partido de los jueces. Los ‘togados’ como los llama el periodismo cachaco, saben que mantener vivos los procesos donde están involucrados personajes de la política, da dividendos. Por eso no cierran investigaciones contra congresistas y excongresistas acusados de cualquier cosa a pesar de que tengan quince o más años, una vergonzosa demostración de ineptitud.

Es la estrategia con la cual muestran su poder, manteniendo en vilo a los protagonistas de la actividad pública. Por ello no han resuelto la situación de la gobernadora Dilian Francisco Toro, o del exsenador y candidato frustrado Luis Alfredo Ramos o de decenas de congresistas que permanecen en la cuerda floja, a pesar de lo cual siguen ejerciendo su poder y reproduciendo sus hegemonías.

Ese partido lo anunció un tipo Ibáñez, expresidente de la Corte Suprema, respaldado por su sucesor, un señor Arrubla, que recogieron el reto del entonces presidente Álvaro Uribe a la Justicia, uno de sus grandes errores. Ahora, como en cada elección, ese partido revive un proceso por paramilitarismo contra Uribe de cuando fue Gobernador de Antioquia, ¡hace veinte años!

Cada cuatro años, el partido de los jueces emite órdenes de captura o los llamados a descargos. Y no termina los procesos en los cuales no hay segunda instancia, es decir, alternativas para que los acusados se defiendan de sus investigadores, jueces y verdugos. Además, acepta declaraciones de mentirosos demostrados con tal de mantenerles la cuerda pisada a sus ‘aforados’.

Y queda el partido de los indiferentes, la gran mayoría. De aquellos que, con razón o sin ella, se desentendieron de la obligación de elegir un buen Congreso y rajan de todo sin usar su derecho al voto para cambiar las cosas. Ese es el peor porque origina una política frágil y corrompida y debilita una democracia que se puede desmoronar con personajes tenebrosos como Petro.

Sigue en Twitter @LuguireG

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