Lo mismo de siempre

Lo mismo de siempre

Noviembre 10, 2013 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Aunque no se conoce el texto del acuerdo sobre participación en política, los anuncios del Gobierno y las Farc le dieron un respiro al proceso de La Habana. Sin embargo, lo más claro es la posición de la guerrilla que exige concesiones mientras poco o nada ofrece a cambio. Sin duda, el anuncio sirvió para renovar las esperanzas en la posibilidad de lograr un acuerdo concertado para desmovilizar la guerrilla más antigua del mundo. Porque, llámenlo la paz definitiva o como quieran llamarlo, eso es lo que todos estamos esperando: que se acaben la amenaza y el terror de las Farc; que dejen de asesinar, de explotar el narcotráfico, de secuestrar y extorsionar, para que puedan participar en la política, para que puedan elegir y ser elegidos y formen parte de la sociedad a la cual han golpeado durante cincuenta años.Pues bien, lo que se ha conocido hasta ahora no tiene nada que ver con eso y más bien parece la repetición de los cambios que todos exigimos para tener un país decente. Cuando se lee el comunicado conjunto sólo se ven compromisos de realizar las reformas que debieron hacerse hace mucho y ahora se presentan como novedosas: estatuto de la oposición que el Partido Conservador pidió desde el final del Frente Nacional; apertura para la pluralidad étnica, social y política, como si el compromiso no estuviera escrito en la Constitución de 1991 que creó el “Estado Social de Derecho”; y ley de garantías electorales y cambio del régimen electoral, como si esa no fuera una necesidad para erradicar la corrupción que destruye la confianza en el Estado. Y aparecieron las concesiones a las Farc: “circunscripciones territoriales de paz”, el aviso de que departamentos tan martirizados por la violencia guerrillera como Cauca, Valle y Nariño tendrán Representantes a la Cámara de la guerrilla y sin necesidad de ser elegidos. Es decir, la voluntad popular, esencia de la democracia, será reemplazada por la concesión de curules a dedo a quienes son acusados de cometer crímenes de lesa humanidad. Vale la pena agregar que ya el Fiscal General de la Nación se adelantó a dar su veredicto, al decir que ningún miembro de las Farc está impedido a aspirar a esas curules porque ninguno ha sido condenado por esos delitos. Es decir, para el doctor Montealegre no cuenta la condena pública de monstruosidades como la voladura del club El Nogal o el secuestro y asesinato de los once diputados.Y, ¿qué recibiremos a cambio? “La firma e implementación del Acuerdo Final contribuirá a la ampliación y profundización de la democracia, en cuanto implicará la dejación de las armas y la proscripción de la violencia como método de acción política para todos los colombianos”, dice el comunicado conjunto. Es decir, retórica. Para el Gobierno y los medios de comunicación que se han convertido en sus voceros oficiosos, eso significa el compromiso de las Farc de dejar las armas. Para un lector desprevenido, allí sólo hay una declaración que no aporta nada nuevo y real. Más aún, cuando ‘Iván Márquez’ dijo lo que dijo, reclamando un triunfo. Nada permite ver un cambio en su posición arrogante. Nada que se asemeje a un indicio sobre su voluntad de paz. Lo que sí se hizo evidente fue la utilización de los afanes del Gobierno por mostrar un avance que le permita mantener el proceso con vida y como bandera para las elecciones.

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