Las trampas de Piedad

Marzo 11, 2012 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Reapareció Piedad Córdoba, reclamando cuanta cosa se le ocurre. Aprovechando la pantalla que le dan los medios de comunicación, exige lo imposible. Que necesita ir a ver a los guerrilleros de las Farc presos en las cárceles por sus atrocidades para comprobar si les respetan sus derechos humanos, le dijo al ingenuo Ministro de Justicia, quien le contestó que no tenía ningún problema en autorizarla porque el Estado no tiene nada que ocultar. Que sí, que la dejaron ir a las cárceles, pero que ese permiso es para que Colombianos y Colombianas por la Paz, es decir ella y su ‘compa’ Iván Cepeda, vayan a visitar a los “presos políticos”, además de que la visita es la cuota inicial de las negociaciones de paz con las Farc, le dice Piedad a la prensa.Y claro, se arma el lío cuando el Ministro revoca el permiso, indignado por la trampa que le tendieron. Es que el fondo del asunto es aprovechar hasta el límite el espacio mediático que ofrece el interés del periodismo por los secuestrados, sobre todo cuando son los últimos soldados y policías. Por supuesto, ni doña Piedad ni don Iván hablan de los cientos de civiles secuestrados por las Farc y el ELN para quitarles la plata. Eso no está en los libretos ni produce rendimientos.Ese es el sainete de doña Piedad, bien acoplada a los comunicados de las Farc. Al punto en que, cuando el Ministro de Justicia reacciona ante el engaño, la ‘lideresa’ amenaza: “tal actitud puede afectar la liberación de los policías y soldados secuestrados”. Ahora, cuando los más recalcitrantes uribistas se empeñan en demostrar la debilidad del Gobierno, reclama una audiencia con el presidente Santos y un cese el fuego bilateral para adelantar las negociaciones que, según el libreto que cumple, han tenido progresos. Eso se llama “agudizar las contradicciones”.Entonces, los periodistas vuelven a preguntar si es cierto que hay negociaciones en desarrollo, porque el cuento del presidente Santos sobre las llaves y el mar ya no convence. Porque ya empieza a cansar el lenguaje ambivalente de quienes creen que la gente apoya esas negociaciones porque apoyan al Presidente, según las encuestas. Y no se dan cuenta que la escalada del terrorismo que mata en el Cauca, que destruye a Timbiquí y mediante el miedo bloquea al Chocó, está produciendo impaciencia.Como producen impaciencia los desafíos de doña Piedad y su manipulación descarada con los secuestrados y sus familias. Es que la exsenadora, destituida por sus actuaciones poco claras frente a la guerrilla, dice mentiras mientras un coro la aplaude. Y a pesar de denigrar hasta el cansancio de su partido el Liberal, se enquista en él y crea una disidencia. Ella sabe que los dirigentes del liberalismo no tienen el valor de despedirla como se merece quien incumple con sus obligaciones como miembro de una organización política. Piensan que su manipulación de los secuestrados les sirve para ganar adeptos en la izquierda. Por eso callan.Entre tanto, gobiernos, partidos y medios caen en la celada de Piedad Córdoba disfrazada de acción humanitaria. Hasta uno cae en las trampas y se refiere a sus maniobras, motivado por la indignación que le causa tanta mentira de quien hace rato debió rendirle cuentas a la Justicia.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad