La vara de premios

Abril 01, 2012 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Como si no tuviera fin, la historia de degradación y desgracia sigue destruyendo la credibilidad del departamento del Valle. ¿Hasta cuándo?La decisión de la Contraloría General de la República sobre Héctor Fabio Useche estaba más que cantada. Y falta mucho por resolver aún en la Procuraduría y en la Fiscalía con los contratos que le dejó como herencia Juan Carlos Abadía, muchos de los cuales fueron desarmados con valor por Francisco Lourido. Afortunadamente, la contralora Sandra Morrelli enfrentó la corrupción que carcome al Departamento y que durante años no ha sido posible erradicar. Se pregunta uno por qué la Fiscalía no ha sido capaz de encontrar la porquería que en las últimas décadas ha abundado en Cali y en el Valle. Aunque la candidatura de Useche fue invento de Juan Carlos Martínez, el respaldo que recibió para su elección y en la constitución de su gobierno provino de sectores que conocían de sobra los problemas legales que enfrentaba. Entre ellos fue notorio el movimiento del Vicepresidente de la República, quien defiende al hoy suspendido Gobernador y la generosa cuota que le entregaron en el gabinete departamental. Lo que lleva a preguntar por qué lo hicieron, sabiendo el daño que podría significarle al Valle lo que hoy lamentamos de nuevo. La respuesta es que la suerte del Departamento como entidad y como región no importa para los caciques. Lo que vale para ellos es la posibilidad de acceder a los puestos y a los presupuestos. Para quienes de manera vergonzante se alían con Martínez y Abadía y producen gobernadores como Useche, lo importante es tener tajadas, así la entidad caiga al abismo de la quiebra y la comunidad se hunda en el desprestigio y la mediocridad que le ocasionan las mangualas.Igual de triste es la forma en que se pisotea la profesión de periodismo y se arremete contra los periodistas cuando cumplen su misión. El pasado lunes, Useche armó una encerrona a la cual convocó lo que pretendieron hacer aparecer como una rueda de prensa. Allí, el sancionado desnudó sus enormes limitaciones, pronunciando frases sin sentido y gritos con los cuales pretendió descalificar la actuación de la Contraloría usando sentencias tan absurdas como “respeto el fallo pero no lo acato”. Lo que se produjo fue una manifestación encabezada por Humberto Pava Camelo, sin duda uno de los grandes damnificados por la sanción a Useche. Lo que Telepacífico, su cuota en el gobierno, transmitió en directo, fue un grotesco espectáculo donde las periodistas Jahel Figueroa y Carmen Alicia Sarmiento se atrevieron a hacerle las preguntas que corresponden, siendo víctimas de la agresión de la jauría encabezada por Pava, quien pronunció una arenga amenazante y confusa. Fue la demostración de lo que hay en la maquinaria que elige gobernadores sin importar si tienen la idoneidad y la decencia para desempeñar esa responsabilidad. Lo que importa es que cumplan el mandado de sus jefes. Así, quienes han encontrado en la Gobernación la fuente de recursos para enriquecerse o para alimentar feudos podridos, han llevado el primer cargo del Valle al colmo del desprestigio.De nuevo hay que reclamar contra ese abuso, orquestado por quienes se hacen pasar como periodistas. El Valle no puede seguir siendo la vara de premios que se ganan quienes consideran que la elección popular les permite disponer de su patrimonio.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad