La otra víctima

Octubre 11, 2015 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Todos quienes deben aportar a salvar el hospital Universitario del Valle están empeñados en buscar culpables. Pero nadie parece entender que la otra víctima de su colapso es la facultad de Salud de la Universidad del Valle, una de las más importantes en Colombia. Cuando uno ve a miles de estudiantes desfilando por la calle, haciendo manifestaciones, tomándose la Gobernación, tiene que darse cuenta que el problema no es sólo el cierre de un hospital y el derrumbe de un sistema de salud que no aguanta tanto populismo. Entonces descubre que si se cierra el HUV, o lo que está pasando con la Clínica Uribe Uribe, lo que se hundirá con ellas es la posibilidad de mantener el acceso democrático a la educación en medicina.Ese propósito fue el que motivó en 1946 a diez médicos encabezados por Guillermo Orozco, Julio Calonje y Gilberto Ángel, a viajar a Bogotá para entrevistarse con el entonces Ministro de Higiene, doctor Jorge Bejarano, para pedirle apoyo en la fundación de la facultad en Cali. Aunque éste les contestó que para Cali era mejor una escuela de baile que una de medicina, ellos continuaron con la idea, la que convirtieron en realidad en 1948.A partir de ese momento, la facultad se convirtió en el estandarte de la Universidad del Valle, llegando a ser la más importante en América Latina. Y ha seguido siéndolo, pese a la actitud de los directivos de esa universidad, convertida en un guetto clientelista que, como ahora, se desentiende de la suerte del Hospital. Al parecer a nadie le importa que al incluir la U en el HUV se quiso destacar su papel en la formación de profesionales en fisioterapia, terapia ocupacional, bacteriología, fonoaudiología, odontología y, por supuesto, medicina.A esos directivos debería darles dolor de patria por la ruina del hospital de donde han salido miles de médicos que hoy ejercen en todas partes del mundo. Y por orgullo y deber con la sociedad, deberían estar encabezando las protestas de los estudiantes contra un Gobernador indolente, en vacaciones pese a la crisis y preocupado sólo por sacar al director del HUV para repartir cuotas de poder a los políticos y lagartos que son y han sido protagonistas principales de su ruina.También deberían protestar por la forma en que el Ministro de Salud escurre el bulto, acusando al HUV de crear sus problemas y desconociendo la responsabilidad de la Nación en la deuda de las EPS, más de $100.000 millones. A cambio, el silencio del rector y de sus colaboradores es la norma, a pesar de que el cierre del HUV arrastrará a la facultad de Salud que tanto significa para la Universidad y para nuestra sociedad.Es que, además de la investigación, en esa facultad está la posibilidad de estudiar medicina de muy buen nivel a un costo infinitamente menor al de las universidades privadas. Así se interrumpiría el ofrecimiento de oportunidades para todo el mundo, la historia que los vallecaucanos hemos construido en los 67 años de la facultad de Salud, que sin el HUV no existiría.Por eso hay que salvar al Hospital. Por eso hay que respaldar las marchas de los estudiantes. Por eso hay que reclamar que a los médicos, a los especialistas y a los profesores se les trate como merecen y se les pague su trabajo. Lo contrario es la indolencia y es aceptar que el clientelismo se salga con la suya, convirtiendo a la facultad de salud de Univalle en la otra víctima.

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