La mitad más uno

Octubre 27, 2013 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

A la Corte Constitucional le llegó el turno para precisar el marco jurídico con el cual deben tratarse los militares y policías que actúan para defender los derechos de los ciudadanos y preservar el Estado de Derecho. Sin embargo, la mitad más uno de sus miembros se lavaron las manos. Prefirieron quedarse en la discusión bizantina sobre si se cumplió un trámite que puede ser subsanable, para salirse por las ramas y no pronunciarse de fondo sobre el contenido de una iniciativa de por si polémica como el Fuero Militar. Afirmó en su comunicado que se negó la discusión pública y democrática de la propuesta, a pesar de la discusión que tuvo en los ocho debates que hubo en el Congreso, y de la controversia pública, nacional e internacional, que se produjo durante dos años. Y no dijo nada más. Por eso, la Corte Constitucional que había estado al margen de la crítica y todavía conservaba una alta credibilidad, hoy padece el desgaste frente a la opinión pública. Y en un hecho inédito y grave que cuestiona la forma en que actúa el Alto Tribunal, uno de sus nueve integrantes salió a los medios a expresar su descontento por la actuación. Refiriéndose a lo actuado en el cinco a cuatro que nos dejó sin saber qué hacer con respecto al Fuero, el magistrado Jorge Ignacio Pretelt dijo: “En un procedimiento inaudito se inventaron un vicio de procedimiento con el objeto de evadir el análisis de fondo de un tema tan importante”. Y remató: “La entrega diaria de las Fuerzas Militares para garantizar la seguridad de los colombianos merecía que la Corte realizara un debate profundo sobre este acto legislativo, y no que adoptara una simple decisión formalista”. ¿Denegación de Justicia? ¿Incumplimiento de las obligaciones que tiene la Corte Constitucional?Los que sí celebran son quienes se empeñan en demostrar que aquí no existe un Estado de Derecho y que decisiones como la de precisar las características que debe tener la Justicia para los miembros de la Fuerza Pública son intentos por imponer un totalitarismo facultado para arrasar con los Derechos Humanos, mientras claman por toda suerte de perdones e impunidades para las Farc y el terrorismo, y jamás los condenan. Son los que ríen hoy, porque para cumplir sus propósitos usan las instituciones jurídicas que ellos descalifican cuando les conviene. Y la Corte Constitucional cae en la trampa. Y no falla de fondo para decir a los colombianos si el Fuero Militar es esa cueva de Rolando llena de abusos que denuncian los demandantes. No, los cinco magistrados que conforman la mayoría, se abstienen. Entonces, el país deberá empezar de nuevo el largo y complejo camino que recorrió el estatuto que derogaron, aplicando el dogma de la mitad más uno. Con lo cual regresarán aquellos que acusan al Ejecutivo, al Legislativo y en especial al poder Judicial, de ser instrumentos de un tenebroso estado totalitarista que viola en forma sistemática los derechos de los ciudadanos.Entonces, militares y policías seguirán siendo el objetivo de los jueces y fiscales que cumplen una misión política, la de aprovechar la debilidad institucional que impide garantizarles el derecho a la defensa y la presunción de inocencia. Pero la mayoría de la Corte habrá cumplido con el trámite, aunque decidió usar la forma para abstenerse de dictar jurisprudencia sobre el fondo de un asunto en el cual está comprometida la credibilidad del Estado de Derecho en Colombia.

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