La herencia

La herencia

Noviembre 22, 2015 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Alarma. Esa palabra define lo que está ocurriendo en el final de la gobernación de Ubéimar Delgado y lo que recibirá Dilian Francisca Toro: un Departamento enfermo, corrompido por lo peor del clientelismo, las malas prácticas y por la voracidad de quienes sólo entienden la política como la posibilidad de favorecerse. Me uno a los reclamos que hizo Diego Martínez Lloreda en su columna del pasado viernes. El señor Luis Fernando Martínez, hoy flamante gerente de la Empresa Regional de Comunicaciones, ERT, no puede tener una hoja de vida peor. ¿Por qué lo nombraron a las carreras y por cuatro años, a pesar de haber quebrado al deporte vallecaucano cuando estuvo en Indervalle, y a la Industria de Licores? Y, ¿qué relación tiene con el interés de vender las acciones de ERT en Claro y la compra de equipos para instalar cientos de miles de líneas de teléfono fijas en el Valle?Luis Fernando Martínez dejó a la ILV en la peor crisis de su historia. Las deudas superan los $120.000 millones, la producción está casi paralizada, el aguardiente blanco pierde mercado en proporciones asombrosas. Además, su quiebra se llevará por delante a Infivalle, entidad a la cual le debe cerca de $40.000 millones. Todo ese desastre es conocido por el gobernador Delgado, quien además ordenó que le prestaran la plata, pignorando facturas que nunca serán pagadas por el distribuidor que él escogió al inicio de su gobierno y que también va para la quiebra. ¿Por qué lo nombraron? ¿Acaso, fuera de su cercanía con la familia Delgado, le encontraron algún conocimiento en comunicaciones y administración que le haga merecedor de la gerencia de ERT? ¿Su hoja de vida muestra éxitos en materia empresarial? ¿Es alguien que despierte confianza en sus ejecutorias? La respuesta a todas esas preguntas es no. Y lo del señor Mauricio Prieto, actual gerente de Telepacífico, es del mismo corte. Quienes conocen el Canal saben de los nombramientos politiqueros y la corrupción que lo invaden. Saben de la pérdida de calidad y credibilidad, y de las decisiones amañadas y ventajosas en materia de programación que no benefician a la audiencia sino a unos pocos contratistas. ¿Por qué entonces lo van a imponer como gerente de Acuavalle? ¿Qué sabe él de acueductos y alcantarillados? ¿Qué papel va a desempeñar allá, salvo el de posesionarse antes de que llegue la nueva administración? ¿Será que el premio a dejar en tan mala situación a Telepacífico es hacer lo mismo en Acuavalle?La lista es larga. Es la herencia que Ubéimar dejará a su sucesora. Una celada que empezó cuando se comprometió a apoyar su candidatura y termina amarrando los cargos mientras deja en la ruina al Valle, así expida decretos sacándolo de la tercera categoría en que lo enterraron sus antiguos socios, Abadía y Useche. Ante tal herencia podrida que recibirá, Dilian debe hacer un corte de cuentas, reclamando la presencia de la Procuraduría, de las Contralorías y de ser necesario, de la Fiscalía. Que no se olvide que los 378.000 votos por Cristian Garcés, los 110.000 por Óscar Gamboa y los 278.000 en blanco de las pasadas elecciones son la expresión del rechazo al clientelismo y la corrupción que ha padecido el Valle, en las cuales Delgado ha jugado papel fundamental. La obligación y la oportunidad de Dilian Francisca Toro es cambiar la manera de gobernar al Valle y de administrar su patrimonio. Si así lo hace, los vallecaucanos sabrán agradecerlo.

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