La guerra en Tumaco

La guerra en Tumaco

Octubre 08, 2017 - 07:15 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Que los muertos en la última manifestación en una vereda de Tumaco fueron causados por el Ejército y la Policía, es otra de aquellas falacias dirigidas a deslegitimar el combate al narcotráfico. Y demuestra que lo del fin de la guerra es sólo una fantasía que calma la conciencia de algunos, pero no sirve para detener la tragedia de la inmensa mayoría de colombianos.

Por lo menos seis personas murieron en una manifestación contra la erradicación forzada que la Fuerza Pública desarrolla en Tumaco contra quienes no acepten la sustitución voluntaria de cultivos que la misma Marcha Patriótica califica de ilegales, a pesar de lo cual respalda un cerco humanitario, esos sí ilegales, contra ella. Y ahora, aprovechando el escenario, acusan al Ejército de causar esas muertes, a pesar de que todos saben que fueron causadas con ‘tatucos’, cilindros bomba y fusiles de quienes manejan el crimen en la región.

Lo que ocurre en la zona entre el río Mataje y el Mira es alarmante. Allí los verdaderos campesinos de Tumaco son usados por los narcotraficantes para respaldar a centenares de personas que fueron traídas de otras regiones para sembrar coca y están reunidas en asociaciones como ‘Minuma’. Estos no son campesinos de la región, pero sí aprovechan los beneficios para la sustitución voluntaria.

Y detrás de todo hay un entramado político que convierte a los delincuentes en ‘promotores de paz’, que crea asociaciones como las Coccam y proclaman que no es delito sembrar coca, a pesar de ser la materia prima de la cocaína. Ellos ignoran que los promotores de esas siembras son narcos hayan o no pertenecido a las Farc, y han creado un epicentro de violencia en la zona costera de Nariño, en especial en los límites con Ecuador.

El escenario fue creado y en él empiezan a desarrollar la nueva guerra, la de los que tratan de mostrar como un movimiento social el narcotráfico que destruye a Tumaco. Por eso, Marcha Patriótica, de doña Piedad Córdoba, se inventó una “acción cívica de cerco humanitario contra policías y militares que llevaban a cabo una acción de erradicación forzada de cultivos de uso ilícito”. Y mientras Voces de Paz insiste en justificar los cultivos ilícitos, don Iván Cepeda está convocando a “movilizaciones de solidaridad con los campesinos víctimas” y las ahora ‘Fuerzas Alternativas Revolucionarias del Común’ condenan a los militares.

¿Recuerdan cómo actuaban las Farc? Ahora se sabe por una larga entrevista en La Silla Vacía donde no le hacen preguntas incómodas, que en Tumaco hay un nuevo empresario próspero y mejor administrador, generando bienestar. Es don ‘Romaña’, aquel tenebroso ejecutor de secuestros y crímenes de lesa de humanidad que está a la espera de la Justicia Especial de Paz.

Es claro que al Gobierno le ha tocado usar la autoridad para acabar con el mar de coca y la inmensa producción de cocaína que hay en Tumaco. Esa labor de los soldados y policías es la que tratan de desacreditar quienes pretenden imponer su ley, aprovechando la confusión y la decadencia de la política nacional.

La guerra está en Tumaco, de manera distinta pero con los mismos actores. Es la asociación de la palabra paz y los acuerdos con los criminales de todas las vertientes, unidos para aprovechar las debilidades de un Estado atrapado entre contradicciones y escándalos, buscando la legalización del narcotráfico que justifican como un movimiento social. Como en las épocas de Pablo Escobar.

Sigue en Twitter @LuguireG

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