La gran culpable

Noviembre 06, 2011 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Quizás porque la gente perdió el interés y la confianza en la política, lo que ha venido sucediendo alrededor de las elecciones del pasado domingo ya no parece despertar el rechazo que demandan un sistema electoral corrompido, una dirigencia que se resiste a cambiarlo y una nueva clase política para la cual la ideología consiste en usar el poder para asaltar los recursos públicos. Los resultados están diciendo algo más que el triunfo de Petro en Bogotá, el de Guerrero en Cali, el de Fajardo en Antioquia o el de la señora Noguera en Barranquilla. Incluso están ratificando algo más importante que la derrota de casi todos los candidatos del expresidente Álvaro Uribe, o de la trinca que pretendió quedarse con la Alcaldía de Cali usando la descalificación del hoy Alcalde como único y pobre argumento para derrotarlo. Están diciendo que la gente está hastiada de tanta corrupción y tanto descaro, como permitir que el autor de la frase “deja más una alcaldía que un embarque” venga al Valle a hacer campaña cuando le de la gana. Está hastiada por ejemplo de las maniobras de la Registraduría, la verdadera causante de los más de 20 motines y asonadas que tuvieron lugar entre el domingo y el martes pasados como protesta contra el turbio manejo de las elecciones. Porque no es como el furioso Ministro del Interior afirma para minimizar las reacciones. Es decir, antes que la protesta de los malos perdedores, es la consecuencia de un sistema proclive a la trampa que desafía a los electores y no les ofrece garantías. Más grave aún es que la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral sepan lo que puede ocurrir y no haga nada para evitarlo. Cuando se produjo el escándalo de las firmas anuladas por don Holman Ibáñez, su jefe y exsocio, el registrador Carlos Ariel Sánchez aprovechó para cambiar trece delegados en los municipios del Valle. Entonces surgió la pregunta de si los malos eran los que se iban o los que llegaban. La respuesta la dieron los resultados y las protestas.Según me informan, el señor Ibáñez, el de las firmas, fue el asesor en asuntos electorales de Useche. Y se produjo lo que aún no termina. ¿Cómo puede entenderse que la falta de transparencia en la entrega de resultados en el Valle tenga en la incertidumbre la definición sobre quién será el próximo Gobernador? ¿Por qué dilatan el escrutinio voto a voto para resolver de una vez por todas las disputas que mantiene en tela de juicio el nombre de nuestra región?Pero la indiferencia parece ser la respuesta a una afrenta que en otras épocas habría recibido el rechazo unánime de las llamadas Fuerzas Vivas hacia un tratamiento por lo menos discriminatorio del Valle. Al parecer no importa quién sea el gobernador, si Useche o Jorge Homero. Y no importa que desde hace meses, el proceso haya sido acusado de miles de irregularidades, muchas de las cuales parecen confirmarse ahora.Total, mientras Jorge Homero está luchando contra lo que parece un despojo, Useche anda cumpliendo las órdenes y los consejos que le dan a través de un Blackberry para que lo reconozcan como Gobernador. Un verdadero sainete que daña al Valle y del cual es la Registraduría la gran culpable por que, como en la elección del Congreso de marzo pasado, fue incapaz de garantizar la transparencia de las elecciones.

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