La campaña negra

Mayo 25, 2014 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Pareciera referirse a una discriminación racial, pero no lo es. Lo que sí quiere decir el calificativo de campaña negra es la forma en que se pretendió manipular a los electores para influir su voto.Es la bajeza en que ha llegado la política. Con escándalos fabricados, con espías que uno no sabe de qué lado están. Con videos editados y publicados en medios de comunicación sin pudor alguno. Con frases que son alteradas, cambiando su sentido para causar daño a un candidato. Con un Fiscal que intervino en la campaña, filtró los videos y ahora absuelve al medio que lo editó, calificando su acción como “un material original adaptado periodísticamente”. Es su manera de señalar personas como lo hizo cuando apresó con sevicia a Sigifredo López. Todo pasó. Como volver a traer al peor exponente de la campaña negra para ensuciar todo, para crear sospechas y largarse cuando lo descubrieron enredado con mafiosos y dólares. Como tomar la columna de Daniel Coronell, el más grande de los antiuribistas y quien denunció al JJ Rendón y sus compinches, para defender el candidato uribista. Para crear sospechas sobre la honestidad del presidente Santos, acusarlo de haber recibido dineros calientes y no entregar las pruebas para que la gente conozca la verdad. Como volver a las épocas de Ernesto Samper, financiado por el narcotráfico. Como sacar a relucir los griticos destemplados del expresidente César Gaviria, quien se quedó solito porque nadie le contestó. Como tratar de descalificar a quien antes reconocieron como buen Ministro de Defensa, después promovieron a la Presidencia y ahora acusan de recibir plata de los narcos en la misma campaña donde participaron y ganaron. O como bajarse de la Presidencia de la República para acusar a su antiguo jefe y antecesor de paramilitar. Como lograr que los medios más reconocidos y algunos periodistas con audiencia tomaran partido y se convirtieran en voceros descarados que promovieron la polarización.También pasó que los congresistas conservadores ignoraron a su partido para entregarse por unas pocas prebendas. Y desconocieron a su candidata, quien a fuerza de trabajo y constancia se transformó en una interesante posibilidad de romper la hegemonía creada por la campaña negra. Esos congresistas, que dieron el más inusual de los espectáculos al desconocer la autoridad de su partido, están ahora obligados a dar una explicación sobre su proceder. Por supuesto, no la darán. Y pasó que a Enrique Peñalosa lo abandonaron los Progresistas de Petro por irse con uno de los candidatos de la derecha cuyo vicepresidente encarna la extrema derecha. No obstante que el exalcalde de Bogotá insiste en ver a Colombia como si fuera Bogotá, despertó el interés de quienes buscan opciones distintas. Pasó también que Clara López hizo una campaña digna, recuperando en algo la respetabilidad de un Polo Democrático agobiado por la corrupción de los Moreno Díaz.Pasó que mientras la televisión pública incumplió su deber de ofrecer un debate con todos los candidatos, los canales privados aprovecharon el papayazo, montaron los suyos que empezaron por la campaña negra, vendieron pauta y se ganaron la audiencia el jueves y viernes pasados. Todo pasó. Y a partir de mañana empieza la campaña final. Ojalá, candidatos y medios tengan presente que lo que importa es el futuro de Colombia. Por ahora, el país está enfurecido por la forma en que se cambiaron las ideas y las propuestas por la campaña negra de JJ Rendón.

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