¿Hasta cuándo?

Marzo 22, 2015 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

¿Qué se va a hacer para resolver la enorme crisis que padece la Justicia en Colombia? Esa pregunta, que demuestra el rechazo al escándalo en la Corte Constitucional, es el resultado de años de indiferencia sobre un problema que acaba de destruir la credibilidad en la democracia, o por lo menos en nuestra democracia.Las respuestas a la entrevista que realizó la emisora W Radio al magistrado Jorge Pretelt el pasado viernes, es indignante. Acosado por una actuación de la Fiscalía que vincula a él y a su esposa a delitos como concierto para delinquir agravado, desplazamiento forzado, lavado de activos agravado, destrucción y apropiación de bienes protegidos, Pretelt se despachó contra el Fiscal General de la Nación, su antecesor y varios de sus compañeros en la Corte Constitucional.Todo indica que ése no será el final, porque dijo también que él no se irá solo. Es la advertencia de quien está dispuesto a contar lo que conoce, al mejor estilo del bajo mundo. Que no debe ser poco, si se tiene en cuenta la larga trayectoria de un Magistrado como él, quien fue depositario de la confianza pública. Ahora, lo que todo el mundo espera es que el acusado no calle; que revele hasta el último de los secretos, porque lo que está claro es que él jamás regresará a la Corte Constitucional. Pero su declaración da para otras cosas. Como por ejemplo, para descubrir las posibles presiones que se están ejerciendo para allanar el camino del proceso con las Farc. ¿Qué tienen que hacer el Fiscal y personajes del Gobierno indagando sobre la posición de los magistrados de la Corte sobre los beneficios que se otorgarían a la guerrilla? ¿Qué diferencia hay entre quienes usan su amistad con los jueces para abogar por sus clientes y los funcionarios que tratan de influenciar la opinión de los Magistrados sobre aspectos tan polémicos como las penas a los guerrilleros?Y se llega a otro asunto, más indignante si se quiere. Si Pretelt se va, quien propone su remplazo es el Presidente de la República, lo cual tendrá consecuencias inmediatas en la decisión que tome la Corte Constitucional sobre el acuerdo que resulte con las Farc. Esa realidad vuelve a mostrar la influencia de la política en la Justicia, representada por la capacidad de nominar a los integrantes de la Corte. Por eso, el Magistrado habla del interés del Ministro del Interior, y de nuevo del Fiscal, por sacarlo de su cargo.Lo que está pasando no es de poca monta ni puede resolverse con unos artículos en el proyecto sobre equilibrio de poderes. Todo está demostrando que la crisis superó los paños de aguas tibias con los cuales se pretende dar a entender que llegó la solución. Y que se deben tomar decisiones de fondo y sin la participación de los protagonistas del bochorno que envuelve a la Justicia.Corrupción, clientelismo, nepotismo, intereses políticos, carruseles, escándalos, amenazas, pago de favores, denuncias sobre venta de sentencias, impunidad del 94% en los casos penales, demoras hasta de 30 años para resolver un proceso civil. Esa es la realidad de nuestra Justicia.Y ahora el escándalo en la Corte Constitucional. ¿Cuándo aprenderemos que sin justicia recta y cumplida no habrá paz? ¿Cuándo aceptarán las universidades que si no enseñan ética, los Pretelt, los De la Espriella y tantos otros como ellos seguirán destruyendo el Estado de Derecho?

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