Gobierno y oposición

Junio 22, 2014 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Se terminaron las elecciones y empezó el acomodo. Además de saber si en el Gobierno hay cama para tanta gente, la inquietud es saber cuál oposición queda de quienes expresaron con su voto que no estaban con la candidatura triunfadora.El haber obtenido una diferencia del 4,01% frente a su rival hace pensar que la reelección de Juan Manuel Santos es inobjetable, así se denuncien compras de votos, fraudes y abusos del poder como usar la chequera del Estado o hacer coincidir la publicidad oficial con la campaña. Es una diferencia importante que sin embargo no debería olvidar esa otra mitad inconforme.Mientras se resuelve el litigio que causarán las acusaciones, cosa que dudo, hay que reconocer que la oposición obtuvo casi siete millones de los catorce millones setecientos mil que hubo por los candidatos. Es ni más ni menos que el 45% de los votantes, lo que supondría un contrapeso importante al Gobierno reelegido. Pero, y gracias a la mecánica de la política, en Colombia eso no parece tan claro, puesto que la representatividad aquí no se mide tanto por lo que quieren los electores como por lo que negocien los elegidos. Me explico: los dos millones de votos de los conservadores en la primera vuelta se fueron casi todos a apoyar a Óscar Iván Zuluaga. Pero la inmensa mayoría de los congresistas de ese partido están con el presidente Juan Manuel Santos. Es decir, en la mescolanza de la Unidad Nacional, donde tienen hilachas cada vez más delgadas del poder. ¿A dónde creen que terminará la representación de esos dos millones de ciudadanos que no están de acuerdo con lo que ha venido ocurriendo en la negociación de La Habana? Pues da pena decirlo, pero cayeron en el bolsillo de los lentejos porque Martha Lucía Ramírez no tiene la vocería oficial de su partido, y el Directorio naufraga en medio de unas luchas intestinas que no se compadecen con la historia de ese partido ni reflejan la voluntad de los conservadores. Por lo tanto, los dos millones de votos que no están de acuerdo con el Gobierno serán de la coalición que lo respalda. Es decir, se perdieron.Queda el Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe. Réstele los dos milloncitos conservadores y quedan cuatro millones novecientos mil. Que se reducen a diecinueve senadores y doce representantes elegidos por ese partido. ¿Es esa una representación siquiera proporcional? No. Y aun sumando los senadores y Representantes del Polo, la oposición con representación efectiva significará menos del 15% de la política con voz y voto. ¿Representa eso los votos que se opusieron a la continuidad del Gobierno? No. ¿Y el Gobierno? Le espera una labor ardua, la de repartirse entre todos los que reclaman su cuota en la reelección. La pregunta es si repetirá la frustración del cuatrienio que termina, cuando no pudo sacar adelante ninguna reforma que valiera la pena, a pesar de tener el 75% del Congreso a su favor. Además, en el nuevo Congreso no habrá representación de los dos millones de votos por Clara López, porque los congresistas de la izquierda están en su contra.Eso es lo que se produjo en unas elecciones donde se usó la paz como bandera partidista. Un enredo monumental que impide saber si lo que llegará al Congreso es el fiel reflejo de lo ocurrido. Y como siempre, la voluntad popular no será escuchada porque no está representada como corresponde a una verdadera democracia.

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