Eufemismos

Eufemismos

Noviembre 23, 2014 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Cuando uno llama “retención ilegal” a un secuestro, y “desescalamiento del conflicto” a la intención de estar dispuesto a una tregua bilateral, es decir, cuando uno nombra a las cosas y las acciones con palabras confusas que tratan de rebajar su sentido, eso se llama eufemismo.Es lo que nos está sucediendo ahora con el bendito negocio que están tratando de hacer para lograr un acuerdo con las Farc. Que no es nuevo, porque ya lo vivimos en épocas del Caguán, cuando trataron de convencernos de los sapos, las boas y los lagartos que debíamos tragarnos para alcanzar la paz con los mismos. Entonces como ahora, aparecieron los violentólogos, los pazólogos y los lingüistas, para dorarnos la píldora envenenada de un acuerdo imposible, porque la guerrilla se vuelve retórica y más violenta cuando siente que tiene la sartén por el mango.Recuerdo a don Fabio Valencia Cossio, entonces presidente del Congreso, diciendo “o cambiamos o nos cambian”, preparando el terreno para el salto al vacío. Y nunca se me olvida que en una visita a Cali del comisionado de Paz Víctor G Ricardo, le dijimos que el secuestro y la violencia habían aumentado. Su respuesta fue inmediata. Más o menos, afirmó: “No me parece. Desde el despeje no hay un secuestro ni un asesinato en los 40.000 kilómetros del Caguán”.Nadie en Colombia duda de la necesidad de hacer la paz, de conversar con la guerrilla, y hacer concesiones para lograrla. Pero no por la vía que se pretende desde Bogotá: sin oír a la provincia que es la que padece los vejámenes y soporta los horrores de quienes cada vez se parecen más a una banda de delincuentes comunes; sin escuchar y atender los reclamos de quienes soportan en las veredas y los pueblos la extorsión el asesinato y el secuestro. Incluso, sin tener en cuenta a las fuerzas de oposición, también sordas, sobre lo que debe hacerse para convertir ese propósito en un compromiso nacional.Por el contrario, lo que hay es, de nuevo, el uso de palabras inteligibles, rebuscadas y ya gastadas, para darle aire a una intención que se transforma en bandera partidista e impulsa descalificaciones contra quien no esté de acuerdo. Y a tratar de disfrazar con el diccionario derrotas como la del secuestro, si, secuestro, de un General y de decenas de soldados. Por eso, las Farc se mueren hoy de la risa pues tienen a los militares enfrentados con el Gobierno y a los pazólogos reviviendo el lenguaje del Caguán.Nada puede ser más dañino para un buen propósito político que usar el lenguaje equívoco de los eufemismos, pensando que la gente no entiende y se traga esos sapos. Nada puede ser más equivocado que presionar el fin de una negociación necesaria, con el afán por hundirla o de lograr una firma: en ese momento, que es el que estamos atravesando, quien pierde es el país. Y ganan las Farc, que ven en esos afanes, en la absurda actuación de un General de la República y en la obsesión por lograr una firma, la oportunidad de pasar la facturaEl secuestro del general Rubén Darío Alzate es una derrota que hay que asimilar como corresponde y sin eufemismos. Al país hay que decirle la verdad, evitando que las especulaciones le hagan daño a su integridad personal. Y para que las Farc no nos vuelva a sacar a ‘Pablo Catatumbo’ diciendo esta perla que ya algunos aplauden sin vergüenza: “¿No les parece que hacemos un gesto de paz al devolverle al general?”.

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