En modo fútbol

En modo fútbol

Junio 29, 2014 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

En estos días llamé a Raúl Fernández de Soto para un asunto que creí importante. Su respuesta fue contundente: “no puedo atenderte en estos días porque estoy en modo fútbol”. Punto. Me di cuenta entonces que así estamos los colombianos. No importa lo que hagan los Magistrados de las Cortes, ni las guerras, ni se habla de las elecciones, ni de las Farc ni de la negociación de la Habana. Que sólo existe fútbol, la selección es nuestro credo, Suárez el caníbal de Uruguay que no jugó contra Colombia es el peor de los depredadores y la televisión es la magia que nos lleva a otro mundo, donde las asombrosas imágenes detienen el tiempo y construyen una nueva estética. Me acordé de lo que viví el 19 de diciembre de 1979, cuando el América ganó su primer campeonato. Mi tío, José Satizábal, americano desde que nació el América e hincha de Dimas Gómez, vino desde Bogotá para presenciar el magno acontecimiento, y conseguí boletas para el tercer piso de occidental. Aclaro que no soy americano pero sí un buen sobrino.Llegamos al estadio. Cuarenta mil personas, menos yo, vestidas de rojo, gritando, de pie, extasiadas. Y a mi lado una señora sentada, abrazada a un trapo rojo. Y no se movía. Y no miraba. Y no vio los goles. Apenas mascullaba bendiciones. Y medio se le oía decir “ahora sí, mi vida va a cambiar. Ahora ya nada puede detenerme. Ahora ni mi marido podrá volver a dañar mi vida”. Y el tío José deliraba. Y dos goles. Y el triunfo. Y la señora ahí, sentada, abrazada a su trapo rojo.Salimos del estadio. Y el ambiente era distinto. Desfilaba un tipo al cual le decían “el duende”, por lo pequeño y feo. Iba sonando una campana gigante. Detrás de él, 20 o 30 americanos de rojo hasta los pies vestidos recitaban letanías. Como si fuera una epifanía. En la Roosevelt, un aviso que atravesaba toda la calle decía “América H….” Y ni una pelea. Y pa’l parque Alameda. Llegamos donde Libaniel el de los tamales, las rellenas y la rumba, una de las miles de celebraciones del inolvidable día. Su balcón estaba lleno de personajes y nosotros abajo. Con el tío José. Entonces apareció Dimas Gómez, héroe de los años treinta. El ídolo de don José. Fue la cumbre. Y don José se desapareció. De pronto, su cara aparece en el balcón aquel, al lado de Dimas y le planta un beso en la mejilla. Y regresa pleno. Y siguió la celebración. Eso era el fútbol entonces. Hoy es otro cuento. La TV se metió en todo y transmite imágenes que superan la magia. Y a todos se nos olvida todo. Estamos en modo fútbol como Raúl. Más, con la Selección Colombia de James y Cuadrado y Quintero y Jackson y Teo y Mondragón aunque no juegue. Ah y José Pékerman, el otro don José que se ha convertido en el cardenal de la nueva religión colombiana. La selección es como nosotros: el toquecito, la filigrana, el amague y de vez en cuando un golcito. Ahora todo es distinto porque el otro don José la volvió productiva y nos hace ganar. Y explotamos porque nunca ganamos. Ahora nos tocó el triunfo frente a un Uruguay sin caníbal.Y tendremos que enfrentar a Brasil, el otro ídolo. El otro dios. Qué pena pero tocará ganarle para llegar a la final. Estamos en un destino exótico y desconocido para nosotros. Pero no importa: la Selección y don José son nuestra guía, nuestro credo, nuestro futuro, como lo fue el América para mi vecina de Aquel 19 en el Pascual. Por ahora, y como dijo Raúl, estamos en modo fútbol.

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