Emergencia moral

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Si se pregunta cuál es el peor mal de la Colombia de...

Emergencia moral

Mayo 08, 2011 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Si se pregunta cuál es el peor mal de la Colombia de hoy, la corrupción ocupa el primer lugar. Casi no hay día en que no reviente un escándalo sobre el asalto a las arcas del Estado. Hace un mes, el imperio de los Nule, su red de corrupción y la forma en que se apoderaron de miles de contratos, para después burlar la buena fe. Después, el destape de los negocios del clan Moreno, la prisión del Congresista y la suspensión del Alcalde de Bogotá. Ahora es el atraco a la Salud Pública, con cifras difíciles de imaginar.Quienes denuncian ese mar de inmoralidades no deben olvidar lo que acontece en la provincia. Aprovechando las libertades que da el ser elegido y no tener que responder porque el control político que deben ejercer los consejos y las asambleas son fáciles de comprar, en municipios y departamentos se montó una trama especializada en burlar los principios de la decencia. Lo que lleva a pensar que las elecciones se convirtieron en farsa que legitima los carteles depredadores del patrimonio público, así como antes legitimaba el narcotráfico. Una farsa que se aprovecha de la ingenuidad de quienes pensaron que con la elección de alcaldes y gobernadores se purificaba la administración pública. Y que será imposible de acabar si el clientelismo sigue mandando.Pese a la impunidad en que están muchos de esos hechos, es asombrosa la cantidad de gobernadores, alcaldes, tesoreros, concejales, diputados y demás fauna, destituidos o presos por corrupción. Basta mirar lo que ha sucedido en las últimas alcaldías de Cali y en la gobernación de Juan Carlos Abadía. Ahora, los diputados del Valle fueron llamados por la Fiscalía por su papel en la aprobación de las vigencias futuras. Y mientras Abadía es destituido por algo que no se relaciona con esos hechos, los vallecaucanos esperan que se sepa la verdad sobre la contratación de Cali. Y con todo eso en ebullición, el mundo político mira para otro lado. Siendo importante el debate sobre si en Colombia hay o no un conflicto armado, el asunto que le interesa a la gente es la inmoralidad que carcome la credibilidad del Estado. Para ellos es necesario saber la verdad sobre los atracos billonarios a la salud, sobre la trama que permitió el billonario desfalco de los Nule, acerca de las ventajas que recibieron algunos contratistas de funcionarios sin escrúpulos, o de las manipulaciones para desviar los recursos destinados a atender las necesidades de los colombianos.La corrupción y la incapacidad del Estado para reprimirla son el principio del fin de los regímenes y la peor de las violencias que puede padecer una sociedad. Por eso los colombianos expresan hoy una mezcla de pena y de rabia ante las afrentas de quienes se han beneficiado de la inmoralidad, defraudando su confianza. Sin duda, la Colombia de hoy vive una emergencia moral que amenaza su futuro como Nación respetable.***PD. El Ministro del Interior y la Justicia me escribió una carta con regaño porque, según él, la columna ‘¿A qué vinieron?’ está equivocada, ya que su compromiso fue entregar la plata para el Palacio de Justicia el pasado 3 de mayo, y lo cumplió. Aunque la columna no se haya referido a eso, acepto ese y todos los regaños que vengan con tal de que los ministros le cumplan a Cali y el Valle. Y gracias a los Congresistas vallecaucanos por su gestión para lograrlo.

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