El sol a las espaldas

Julio 29, 2012 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

¿Cómo puede ser posible que un gobierno rodeado de los mejores indicadores económicos y con la alianza política más grande, llegue al grado de cuestionamientos como el que padece el presidente Juan Manuel Santos?Contrario al respaldo que tenía hace dos años, el gobierno empieza a padecer angustias. Sin duda, muchos de los Ministros son de primera línea. Su trayectoria profesional y académica hizo pensar en que el presidente Santos había formado un “dream team” que proyectaría a Colombia a otras dimensiones. Más aún, cuando la forma en que Santos armó la Unidad Nacional, una aplanadora legislativa que no existía desde los tiempos de la hegemonía liberal, hacía prever que tenía todo para producir el salto, incluso contra la oposición de Uribe, que no ha logrado mayor resultado en dividir al Congreso, así su ofensiva mediática de a entender otra cosa.Dos años después, ese gran equipo no ha dado los resultados que se esperaban, y ni siquiera la plata de las regalías, “la mermelada”, llega a las regiones. Mientras tanto la maquinaria de la Unidad Nacional jugó su credibilidad en una reforma a la justicia traída de los cabellos y de espalda al país. Allí perdieron la maquinaria y el Gobierno, indignando a la opinión pública al tratar de usar un propósito nacional, el cambio de la justicia, para ajustar cuentas entre los poderes públicos. Por eso, la bonanza que genera el desempeño de la economía debe usarse ahora en regalar casas o para impedir el colapso de la salud. Es un gobierno a la defensiva y el presidente debe armar una vuelta a Colombia para tratar de rescatar el respaldo que pierde en la provincia por la distancia entre su gobierno y los gobernados.Todo es distinto, y el país empieza a acusar la crisis económica mundial pues ya aparecen síntomas de desaceleración. Es decir, el gobierno deberá cambiar el libreto y pensar en el ahorro, en tanto la Unidad Nacional, afectada por las marrullas de sus integrantes, hacen desvanecer las expectativas reformistas que se anunciaron en el 2010.Y la seguridad se toma el escenario, a pesar de los progresos que la Fuerza Pública ha logrado. Con lo cual se opaca el debate sobre la crisis moral de la política, y se le devuelve el protagonismo a Uribe, el fenómeno de comunicación más grande de Colombia en su historia, quien se toma los medios para tratar de deslegitimar al gobierno y dividir la Unión Nacional.Eso es tener el sol a las espaldas. Sólo que ahora no tenemos un presidente empecinado en cambiar la Constitución para reelegirse, sino a uno que quiere reelegirse pero no encuentra cómo sintonizarse con el país nacional y contentar al político. Es que no tiene las habilidades de su antecesor, por lo cual está a la defensiva, dando explicaciones y tratando de recuperar la credibilidad que parece diluirse.Ante lo que le está ocurriendo, al presidente Santos debe ajustar su gobierno y ponerlo a tono con las realidades nacionales. Pese a lo que algunos dicen, las cosas aún no están graves. Pero pueden convertirse en desastres si el Presidente no rectifica.***** Piedad Córdoba encarna todos los males que nacen de usar la política con propósitos distintos al bien común. Pero, ¿por qué el Procurador insiste en convertirla en mártir al acusarla de delitos que no cometió en su arenga de Miranda?

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