El reciclaje

Mayo 13, 2012 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Definida la fecha para elegir su séptimo gobernador en los últimos cuatro años, el Valle espera que allí se encuentre la posibilidad de rescatar al Departamento de su postración. La pregunta es si ese milagro puede ser posible. Ahí es cuando uno se sorprende al ver la interminable lista de aspirantes. Por supuesto, cualquier ciudadano tiene derecho a proponer su nombre para ser elegido. Pero se tiene que preguntar si el enorme caudal de candidatos responde a verdaderos programas y partidos, o siquiera tienen un verdadero contenido. Que ahora no puede ser sino uno solo: el de detener la debacle, poner orden a las finanzas, acabar con la corrupción y liberar al Valle de las mangualas que lo tienen al borde de la liquidación. Entonces tiene que entender que la decisión de quién será candidato se tomará por razones distintas a considerar si el personaje seleccionado tiene las condiciones necesarias para enfrentar el reto que significa poner la casa en orden. Es decir, si sabe decirle no a los grupos y partidos que inevitablemente serán partícipes de la elección, y de hacer la cirugía que se requiere para tener una entidad respetable, capaz de defenderse de la jauría que lo desangra sin compasión. Pero es que ese es el último de los requisitos que se analizan cuando de escoger candidato se trata. Porque está en primer lugar “que no despierte resistencias en la clase política”. Es decir, que esté dispuesto a continuar la repartición que descubrió Aurelio Iragorri. En segundo término, “que tenga votos porque esta campaña es muy corta”. Y en tercer lugar, “que consiga plata para financiar su elección”, o sea, que tenga uno de aquellos mecenas que hacen fiestas con la democracia. Y queda el último: “que sea conocido, por que hay muy poco tiempo”. Es cuando empieza la feria del reciclaje, encabezada por derrotados de antes que aseguran tener miles de votos propios. Locutores, varados, ex presidiarios y empleados públicos, así como ex candidatos, ex alcaldes y toda suerte de ex funcionarios, todos aparecen sin considerar que las urnas les mostraron un rechazo categórico y la historia o la justicia ya les pasaron la cuenta por sus abusos, por su inmoralidad o por su ineptitud. Es decir, hay que aprovechar la confusión y la oportunidad. Total, de lo que se trata es de dar garantías a los y las tradicionales jefes y jefas sobre la disposición del candidato a repartir las cuotas de poder, a respetar las tajadas presupuestales y a no tocar la nómina de recomendados. Mientras tanto, al otro lado de la supuesta Unión Nacional está la conspiración que puso a Abadía y luego a Useche, al acecho. Sabe que ellos son parte del negocio, que le tienen la cuerda pisada a muchos y sólo esperan con paciencia. En esas condiciones, ya se sabe que en el Valle todo cambiará para que nada cambie. Porque no es posible renovar la política. Porque fue imposible conseguir un candidato con los atributos, la independencia y la jerarquía necesaria para tomar las decisiones que se necesitan. Porque los que tienen esas características no están dispuestos a participar en un circo oscuro con artistas desgastados que están allí para garantizar que la renovación sea imposible. Porque la transacción clientelista y la negociación a espaldas de la gente siguen siendo la norma para nuestro Departamento.

VER COMENTARIOS
Columnistas