El que escruta, elige

El que escruta, elige

Agosto 28, 2011 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Antes de lo que esperaban los protagonistas del debate electoral, se abrió la caja de pandora de la Registraduría Nacional del Estado Civil. ¿Qué sucedió?El detonante fue la manera extraña en que el Director del Censo Electoral anunció por radio la descalificación de Susana Correa, Rodrigo Guerrero y tres candidatos más en entrevistas por la radio, un viernes a las seis de la tarde y momentos antes que CM& divulgara su encuesta sobre preferencias en Cali. Desde ese momento se puso de presente el interés por afectar las elecciones locales.Se desencadenó entonces un escándalo mayúsculo, que ha incluido las referencias del presidente Santos a la corrupción y el rechazo enérgico de la opinión pública a la actuación de la Registraduría en la revisión de las firmas. Y se produjo una reacción aún más extraña del Registrador Nacional, trasladando a los registradores de Cali como si fueran los culpables del desatino, descalificando a los candidatos y burlándose de ellos de manera pública para después echar marcha atrás y ordenar el reconteo que le reclamaron desde la Procuraduría hasta la Defensoría del Pueblo. El escándalo ha seguido. Pero nadie ha preguntado por otra enigmática movida del registrador Carlos Ariel Sánchez, cuyos negocios fueron descritos por El Espectador en el artículo “No conozco a los nuevos dueños”, publicado el 5 de abril de 2010. Se trata del traslado de 19 registradores de igual número de municipios vallecaucanos. La cosa no tendría nada de extraño, si no fuera por la forma en que lo hizo. ¿Qué relación tenían los registradores de Ansermanuevo, Roldanillo, Guacarí o El Dovio, para citar algunos, con lo que sucedió con las firmas materia de polémica? ¿Por qué no cambió los de Yumbo y Sevilla, donde sí se han registrado asesinatos vinculados con la política? ¿Porqué no tuvo en cuenta la alerta de la Policía Nacional en 10 municipios del Valle? Dos inquietudes finales: ¿Cuáles son los registradores malos: los que se llevaron o los que trajeron? ¿Y porqué se produjeron los cambios en el momento en que la polémica sobre las firmas acaparaba la atención?Otro elemento que pone a pensar a la gente es la influencia en la designación de los registradores municipales y regionales de los caciques que se apoderaron de la política vallecaucana. Lo que lleva a preguntar quién movió los hilos para el sorpresivo movimiento realizado por el Registrador Nacional.Mucho me temo que regresamos al Siglo XIX, cuando los gamonales mangoneaban a su antojo el aparato electoral y judicial. A lo mejor nunca hemos salido de eso porque a la dirigencia política no le interesa modernizar el sistema electoral temiendo que se ponga en riesgo su poder y su vigencia. Es como si estuviéramos atados al pasado del fraude y la corrupción que pone la voluntad popular y el voto al servicio de unos pocos. En su libro ‘Colombia es un tema’, el historiador Jorge Orlando Melo narra las maniobras electorales de esos jefes y se refiere a el famoso ‘sapismo’, orientado por don Ramón Gómez, (jefe político en el estado de Cundinamarca por los años de 1870), de quien decía Joaquín Pablo Posada (el ‘Alacrán’): Él una falange rige/ que hace jueces y ministros/ y falsifica registros diciendo “el que escruta, elige”. Al parecer, nada ha cambiado.

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