El Presidente que nadie ve

El Presidente que nadie ve

Febrero 24, 2013 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Nadie sabe nada de él. Nadie sabe dónde está, ni cuál es el verdadero estado de su salud. Ni siquiera se sabe si vive o muere. Pero sigue siendo el Presidente de Venezuela. ¿Qué extraña razón hace que Venezuela no reaccione ante lo que le está sucediendo? ¿Dónde están los jueces que deben garantizar la vigencia de las leyes, hoy desconocidas con un Presidente que si bien fue elegido como Dios manda, no se posesiona, ni habla, ni gobierna? ¿Qué hay de las Fuerzas Armadas, tan activas en el proceso que ha vivido la Nación de Bolívar y hoy desaparecidas o agazapadas, mientras sus compatriotas experimentan uno de los peores episodios de desgobierno que recuerde América?Se dirá que para gobernar está Maduro. O está el bandido de Cabello y el combo de los militares que viven de la corrupción en Venezuela. Eso no es lo que refleja la situación del país donde la devaluación le dio la estocada a la ya derruida economía y los venezolanos apenas empiezan a sentir las consecuencias. Donde ya no se consigue harina, o arroz, o aceite, además de que la carne escasea porque más del 80% de los alimentos que consumen los venezolanos son importados. Lo que sí está claro es que Venezuela no tiene Presidente. Y que los hermanos Castro se desencartaron devolviéndolo a Caracas en un avión hospital y a las dos de la madrugada. Nada sería peor para su reputación que el enfermo se muriera en sus brazos, mientras en Caracas crecían el descontento y las preguntas. Por supuesto, para su régimen sería funesto que quien le regala el petróleo se muera en sus hospitales.Es que, así estemos en el Caribe donde cualquier cosa puede ocurrir, sigue siendo inexplicable que un Presidente se niegue a contar cuál es su verdadera situación. Y que nadie pueda designar una comisión de médicos para evaluar si el Mandatario está en condiciones de ejercer el poder para el cual fue elegido. Peor aún, que los 32 magistrados del Tribunal Supremo de Justicia acepten sin pena que la posesión no es necesaria y que ahora firmen el acta de posesión sin ver y sin palpar al posesionado.Es que ni siquiera Evo, su hermano del alma, pudo verlo. Es que es un misterio si el tipo está o no en el hospital. Pero sigue siendo el Presidente, mientras un vicepresidente que no ha sido nombrado ni ha jurado su cargo sirve de ventrílocuo y desata la persecución y la injuria contra quienes pregunten algo. “Que dijo esto”, a pesar de que no puede hablar. “Que hace ejercicio”, a pesar de estar postrado en una cama. Mentiras frente a las cuales los países de América pasan de agache mientras la incertidumbre sigue haciendo estragos en una nación que debía ser la segunda más rica de la región. Eso decía antes Maduro, porque ahora hablan otros, como el Ministro de Comunicaciones. “La insuficiencia respiratoria surgida en el curso del postoperatorio persiste y su tendencia no ha sido favorable” (…) “En cambio, el tratamiento médico para la enfermedad de base continúa sin presentar efectos adversos significativos hasta el momento", dijo el pasado jueves en un lenguaje cifrado que parece empezar a preparar lo inevitable. Es decir, a ratificar que el tipo está por lo menos impedido para ejercer la Presidencia, por lo cual hay que llamar a elecciones.Es allí, en esas elecciones, donde se sabrá al fin cuál es el futuro del país. Mientras eso ocurre, Hugo Chávez Frías seguirá siendo el presidente de Venezuela.

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