El Papa en Suramérica

Julio 12, 2015 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Vino su Reverencia a estas tierras, sembrando la expectativa sobre lo que la Iglesia Católica le ofrecería a sus feligreses. Él, Francisco, encarna la posibilidad de cambiar la forma de entender y difundir un mensaje que tiene 2000 años y muchísimos más si se le suma el Antiguo Testamento.Su formación como Jesuita le dio un nuevo aire a una Institución agobiada por los escándalos y por dogmas que si bien son respetables, no parecen adecuados al mundo de hoy. Ese mensaje está muy por encima de su condición de argentino, o suramericano, o latinoamericano, o de ser el primer sucesor de Pedro nacido en el Tercer Mundo. Y, por supuesto, tiene relación con el papel que debe desempeñar la iglesia de Cristo al lado de los desvalidos y en contra de la injusticia en todas sus expresiones. Pero no es todo lo que esperan los católicos, necesitados de guías espirituales en un mundo cada vez más confuso. Sin embargo, lo que se escuchó en su paso por Ecuador y Bolivia parece más una oportunidad para que se hiciera política. Indiscutible que deba dedicar sus preocupaciones a la marginalidad y a las injusticias que se han cometido con los pueblos indígenas de América a través de la historia. Tampoco puede objetarse que como jefe del catolicismo use sus mensajes hacia la multitud que lo acompañó a su paso, para consolar a quienes padecen esas tradiciones que hacen de nuestra Suramérica el continente más desigual.Esa preocupación no es exclusiva del Papa ni es extraña a nuestras sociedades. Como no es algo inusual que aquí se rechace el abuso del capitalismo salvaje, o se denuncie de manera enfática la injusticia, la corrupción y sus devastadores efectos en la vida de éstas naciones. Por el contrario, la preocupación ha llevado a buscar salidas democráticas que, como en el caso de Evo, de Correa, de Hugo Chávez, se volvieron hegemonías que asfixian las libertades en nombre de los pobres. ¿Por qué se escogió para su gira a dos de los países más distantes de la democracia? ¿Acaso la tendencia al totalitarismo de Rafael Correa y de Evo Morales y su obsesión por perpetuarse en el poder, los hace mejores católicos? ¿Será que quienes usan el populismo como herramienta para perpetuar su hegemonía y han demostrado su distancia de la Iglesia, son el ejemplo de los católicos creyentes y practicantes de esta parte del mundo?Sus razones tuvo el Vaticano para organizar esa gira. Aunque Francisco envió el mensaje que los católicos esperan y rechazó con vigor la injusticia, también es cierto que cayó en la calculada estrategia del populismo. El Papa, que conoció los desastres que el peronismo le ha causado a Argentina, sabe que la demagogia sólo busca dividir las sociedades entre buenos y malos en unos países necesitados de buenos gobernantes y de hombres justos que crean en el evangelio y no lo manipulen para sus intereses egoístas.La gira del Papa fue motivada en la necesidad de revitalizar el catolicismo en Suramérica. Pero se convirtió en oportunidad para que el Socialismo Siglo XXI se aprovechara de su visita con intenciones muy distintas a la defensa de la fe cristiana. Si hasta un Cristo montado sobre la hoz y el martillo, símbolo del comunismo que murió en 1989 con intervención de Juan Pablo II, le regaló Evo Morales, en un acto que ofendió a la inmensa mayoría de católicos suramericanos que no comparten su ideología. Qué pena.

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