El Golpe de Estado

El Golpe de Estado

Septiembre 19, 2010 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

De nuevo, el Valle está al garete. Y sin saberse cómo van a resolver en Bogotá la crisis institucional que produce el desconocimiento de la ley, la gente sigue dándole la espalda al cargo que fuera símbolo de lo vallecaucano y líder de las causas que hicieron grande a la región.Casi no hay día en que no se conozcan las trapisondas urdidas por el combo de Juan Carlos Abadía en la Gobernación del Valle. Casi no hay momento en que no aparezcan protestas de sus partidarios o zancadillas de sus fichas en el Departamento, donde no hay sistema confiable para llevar las cuentas de ingresos y gastos. Y casi no hay respiro en el descubrimiento del cúmulo de irregularidades sobre las cuales se montó el engendro de las vigencias futuras, quizás el peor descalabro en la historia de la Hacienda Pública de Colombia.Pero contra ello no hay una acción del Estado que detenga la crisis del Departamento. Por ejemplo, no fue posible que el Procurador realizara el proceso disciplinario que ordenó el Consejo de Estado contra los concejales de Cali que eligieron a Miguel Eric Piedrahíta como Contralor de Cali. Si lo hubiera hecho, tendría que haber destituido a Abadía mucho antes y el Valle se habría salvado de que lo convirtieran en vulgar agencia política y escenario de quién sabe cuantas trapisondas más.En cambio lo destituyó por lo menos importante. Y empezó el espectáculo de los que, con argumentos falsos y acomodados respaldaron el Golpe de Estado que el Gobierno le dio al Valle el 5 de agosto. Porque eso fue lo que pasó. Según la ley, destituido Abadía antes del 30 de junio debían realizarse elecciones. Eso lo dijo el fallo del Procurador. Y eso lo ignoraron, convirtiendo en víctimas a los culpables del desastre, Abadía y compañía.Sin embargo, aquí preferimos que el Gobierno Nacional hiciera cualquier cosa con nuestro Departamento, menos respetar la ley, argumentando que la alianza de Martínez, Abadía y quién sabe quién más, nos volvía a elegir un gobernador de su cuerda. Abandonamos la ley y nos declaramos derrotados de antemano en la obligación de acabar la vagabundería. Y permitimos que se mantuviera la mentira antes que asumir el deber de elegir un gobernador respetable.Ahora resulta que lo importante es que Francisco Lourido, a quien se le debe reconocer su dedicación e interés en resolver los líos que encontró, no está inhabilitado para desempeñar el cargo. Y la solución es que el Gobierno Nacional lo mantenga, porque dizque no lo encargó sino que lo “designó”. Eso es ignorar al Procurador, al Consejo de Estado, a la ley, al Derecho. Un Golpe de Estado aprovechando las rendijas de la ley. Un despropósito prohijado por la ignorancia de nuevos jefecillos que restan credibilidad al esfuerzo por cambiar la política, basados en premisas ilegales e ilegítimas.Infortunadamente, aquí preferimos cerrar los ojos y tapar nos las narices para no darnos cuenta de los daños que hemos permitido al tolerar que la mafia y la corrupción se tomen nuestras entidades públicas. Y repetimos el absurdo que cometimos en Cali, al pedir la intervención del Gobierno Nacional para que arregle lo que nosotros no queremos enfrentar. Con lo cual nos desentendemos del asunto. Por eso, el Golpe de Estado contra el Valle lo dio el Gobierno Nacional ante los ojos de los vallecaucanos.

VER COMENTARIOS
Columnistas